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29 de diciembre de 2008

No es justificación, pero...


cuando leí este reportaje me sentí, de algún modo, aliviada. Pensé en la extinta República Latitanza, en los trámites -la tesis- y los sueños -el libro que sigue, el que intento escribir- sin cumplir. Y supe que aún hay tiempo. No creo tener tanto talento -en la República sí lo pensaban, pero jamás me sentí tan segura de ello-, así que supongo que me será más fácil superar los bloqueos y los temores que he experimentado a lo largo de este año eterno. Espero que sí. Confío que sí. Y como este blog jamás resulta tan personal, les dejo la nota y el enlace de la versión original, que se publicó en El País (la imagen, por su parte, es una hermosa fotografía antigua japonesa que puede verse aquí). Ustedes también anímense. Y a superar la falta de creatividad.

REPORTAJE
Lo dejo, tengo demasiado éxito

- Profesionales y artistas encumbrados abandonan en plena gloria
- Un triunfo mal llevado puede paralizar la creatividad


Por Silvia Blanco

El 13 de marzo de 1973, Juan Rulfo desveló la razón por la que había renunciado a seguir escribiendo: "pues porque se me murió el tío Celerino, que era el que me platicaba todo". Fue en la Universidad Central de Venezuela, durante una conferencia, mucho tiempo después de que el autor de Pedro Páramo y El llano en llamas hubiera optado por dedicarse a la fotografía y a los guiones de cine, y fue muchas veces después de que le formularan esa misma pregunta. El mismo camino del portazo a la literatura había tomado, años antes, nada menos que Arthur Rimbaud, quien a los 19 decidió que ya había dicho todo lo que tenía que decir en poesía y se convirtió, entre otras cosas, en traficante de armas.

Ambos tienen algo en común: tras lograr un éxito brutal, se apartaron de la publicación de libros y procuraron permanecer lo más alejados posible de la fama. No es un caso exclusivo de los escritores. Hace un par de semanas, un prestigioso cocinero francés, Olivier Roellinger, se deshizo de lo más parecido a un Nobel que se le reconoce al arte culinario, las tres estrellas que le había otorgado a su restaurante la guía Michelin. Su motivo, su muerte del tío Celerino particular, era el estrés. Declaró que había pasado "26 felices años manejando el timón de los fogones" y que ahora quería "emprender un camino diferente" con el objetivo de "mantener la pasión de vivir".

Hace un mes, Deluxe, uno de los puntales del rock independiente español, dio su último concierto. Xoel López, el alma del grupo, se va "indefinidamente", primero a Argentina y luego a Estados Unidos. "Necesito romper, tomarme un descanso. Estoy un poco harto de tanto rock. Llevamos tres años sin parar, más de 100 conciertos. No sé: necesito un cambio", Seguirá componiendo, pero admite su agotamiento.

El impecable Daniel Day-Lewis, el Gerry Conlon de En el nombre del padre, que acaba de ganar un Oscar, pasó cinco años sin actuar. Aunque evita hablar de ello, se sabe que vivió en Florencia trabajando de aprendiz de zapatero.

Esta es una historia de dilatados parones o abruptos finales. Aunque los primeros son mucho más frecuentes, hablan de las dificultades de la creatividad para soportarse a sí misma y para soportar (y más aún, mantener) el éxito. Manuela Romo es autora de Psicología de la creatividad (Paidós) y profesora de la Universidad Autónoma de Madrid. Al investigar sobre el trabajo de los creadores, se encontró con que se trata de una actividad que exige "un enorme esfuerzo cognitivo y mental al que hay que dedicar cientos o miles de horas. Además, cuando hablamos de auténtica creación, de producir algo nuevo, la persona experimenta fases de gran incertidumbre, no sabe hacia adónde va exactamente, no hay nada definido, y, además, está desafiando paradigmas establecidos, lo que puede ocasionar rechazo o incomprensión. Por otra parte, el hecho de trabajar en soledad puede generar estrés", explica. Visto así, se parece bastante a una especie de tortura. Sin embargo, Romo subraya que nada de esto es capaz de quebrar, por sí solo, la voluntad de un artista, un científico o un compositor. "Es su vida. Una personalidad creativa ama su trabajo, en el que a veces tiene lo que la psicología llama 'la experiencia del fluir': un estado de total inmersión en una tarea, estar absorbido y perder por completo la noción del tiempo".

Rulfo o Rimbaud siguieron, en este sentido, un camino excepcional. Se esfumaron. Estaban aquejados de lo que el narrador de Bartleby y compañía, de Enrique Vila-Matas (Anagrama), llama "el síndrome de Bartleby" en su brillante rastreo por la literatura del no y sus protagonistas, entre los que destaca.

Si se escribiera algo parecido sobre cocineros, se incluiría la renuncia de Jordi Parramón, aunque sus motivos son más claros y vitalistas. "Un día mandé un fax a los autores de la guía Michelin. Les explicaba que renunciaba a mi estrella. No lo entendieron. Me llamaron, pero no se convencían de que yo quisiera renunciar. Así que enviaron a un señor, charlamos y me dijeron que no les había pasado nunca", cuenta por teléfono. De esto hace tres años. Ahora Parramón vive en el campo, dedicado a la fotografía. "Un trabajo así te ocupa todo el día y toda tu energía, aunque te guste mucho. Me dediqué 20 años a la cocina, nunca busqué ni la fama, ni el éxito. Cuando nos dieron la estrella, coincidió con el boom de la cocina, de Ferran Adrià. Hubo buenas críticas, llegó la prensa, me invitaban a actos. Una mañana iba en un avión hacia Milán a dar una conferencia sobre cocina, y me di cuenta de que antes de despegar sólo estaba pensando en volver. Me dije '¿pero dónde vas?' y ahí empecé a plantearme dejarlo y cambiar de vida. Quería hacer más cosas. Al principio no todo el mundo lo entendió, se ve raro cambiar una vida con dinero y reconocimiento".

Introducir la variable del éxito en la creatividad puede descompensarlo todo. Por extraño que parezca. "Ocurre cuando se orienta la obra hacia la consecución de un resultado", comenta Javier Mañero, director de la Escuela de Inteligencia. Después de un gran triunfo, entre la crítica o el público, de un libro, un disco, un cuadro o un plato, lo más temido y estresante para el autor puede ser la pregunta: "¿Y ahora, qué?".

"Los fracasos no cuentan, excepto si vienen después de un éxito", asegura el escritor Santiago Roncagliolo. En 2006 obtuvo el premio Alfaguara por Abril rojo y se adaptó al cine Pudor, su primera novela. "Cuando escribí esas obras, sobre todo Pudor, nadie tenía expectativas sobre mí. Sólo quería publicar. Se tradujo a varias lenguas, vendió. El error es tratar de hacer lo mismo para no defraudar", dice.

No hay creatividad sin riesgo. "Es muy difícil mantener indefinidamente la admiración de los otros. Tanta expectativa de la gente puede desarrollar un miedo al fracaso que bloquea, es paralizante", explica el psicólogo Gonzalo Hervás. En el mundo de la música esa presión es elevada.

"Después de haber sacado un disco muy potente, todos los grupos tienen ese vértigo, el de superarse. Y justo el segundo es muy complicado, porque repetir la fórmula ya no vale. Hay que igualar como mínimo, o experimentar", explica Carlos Mariño, manager de grupos como Dover, Fangoria o Kiko Veneno. Es que "ser creativo o tener talento no tiene nada que ver con saber gestionar el éxito, y mucho menos la fama", asegura Javier Liñán, ex director artístico de EMI España, donde trabajó con Amaral, José Mercé o Manu Chao. Ahora es manager de Los Planetas, Albert Pla y Astrud.

El escritor dominicano Junot Díaz obtuvo el premio Pulitzer -uno de los más importantes de las letras estadounidenses- en abril pasado con su novela La maravillosa vida breve de Oscar Wao. Pero han tenido que pasar 11 años para que volviera a publicar: su anterior trabajo, una antología de cuentos titulada Drown, es de 1996, la que le convirtió en la promesa literaria de su país. En una reciente entrevista con este periódico, aseguró que ese lapso temporal "fue un infierno". "No sé cómo sobreviví. Soy terriblemente duro conmigo mismo, padezco la enfermedad del perfeccionismo", dijo.

La alta autoexigencia creativa puede paralizar. Pero puede que también influya el hecho de que "cuanto más tiempo pase entre una novela y otra, más prestigio adquiere la segunda", dice Roncagliolo. Y más presión: "Si la primera novela es buena, la segunda novela, más diez años después, tiene que ser genial". El proceso creativo no es, ni mucho menos lineal. "Hay muchos abortos", confiesa Roncagliolo. "Y existe el terror al vacío. Puedes tirar una novela de 200 páginas. Si has tenido éxito, es parecido a una borrachera. Cuando acaba la atención sobre la obra, la promoción, llega la resaca, te preguntas si podrás hacer otra, si estás acabado... Es parte del ciclo". Manuela Romo explica que "es un fenómeno complejo, en el que hay repetidas cumbres y repetidos abismos".

Varios experimentos sugieren que el éxito puede fagocitar parte de la creatividad. A finales de los ochenta, la profesora de Psicología Theresa Amabile, de la Universidad de Brandeis (EE UU), trabajó con varios grupos de niños. Les pidió que dibujaran lo que quisieran. A una parte de ellos les ofrecieron recompensas por hacerlo, y a otros no. Quienes habían sido premiados presentaron los dibujos menos creativos. "Si la motivación externa, es decir, la necesidad de reconocimiento, la fama, es más fuerte que el placer por crear (la motivación interna), puede aparecer el estrés", explica Alfredo Muñoz, psicólogo social de la Universidad Complutense de Madrid y profesor de talleres de creatividad en empresas. Ahí sí puede darse el abandono temporal para recuperar el equilibrio o la renuncia definitiva. Cantautoras como Tracey Chapman o Lauryn Hill, ex miembro de The Fugees (con los que vendió 17 millones de discos con sólo un álbum, The Score) frenaron su carrera cuando mayor fama tenían, por ejemplo.

Aunque para fobia a la fama, la del escritor estadounidense Thomas Pynchon (El arco iris de gravedad). De él apenas hay media docena de fotos de hace más de 40 años. No concede entrevistas. Lo último que se conoce de él es su voz: aparece con una bolsa de papel en la cabeza en un cameo excepcional en Los Simpson. Se interpreta a sí mismo asesorando a Marge, que publica una novela. El caso de J. D. Salinger es también misterioso. Tras la publicación de El guardián entre el centeno, una auténtica novela de culto desde el momento en que apareció (1951), se borró de la vida pública y apenas se editaron un par de libros suyos más. "Un rasgo fundamental de la personalidad creativa es que necesita hacer lo que le da la gana. La libertad, que se olviden de ellos para volcarse en su trabajo", asegura Romo. Apenas hay compositores, escritores o artistas que no se quejen, en algún momento, de la pesadez de la promoción y la fama. Lo sufren, por ejemplo, los managers: "Es muy cansino, repiten lo mismo en las entrevistas, la gente les para por la calle, llaman 200 veces al día, aparecen por todas partes", ilustra Mariño.

Con todo, quienes abandonan para siempre son una excepción. "La personalidad creativa siempre está produciendo, tiene una gran confianza en su trabajo y una fuerte tolerancia a la frustración, aunque se pueda resentir puntualmente", dice Romo. Muñoz también cree que, si no es así, pierden "la capacidad de jugar, la creatividad es tan gratificante que no puede estresar". Y quienes desaparecen un tiempo al final "siempre vuelven. Es su vida", dice Romo.

El placer de los cuentos italianos



Las herencias son caprichosas. Hace varios meses, uno de mis compañeros de trabajo -que ya no labora más ahí- me regaló -creo que ya no lo quería- el segundo tomo de Lighea. Un siglo de cuento italiano, una atractiva antología elaborada por Guillermo Fernández, con quien coincidí en un taller de poesía hace ya un par de años. La edición, además, corrió a cargo de Félix Suárez, uno de los culpables de que el proceso editorial de Antes del polvo haya sido tan riguroso. En fin. El asunto es que el libro se quedó durmiendo en mis papeles pendientes, hasta que recibí el encargo de escribir el siguiente boletín, que, concebido entre la prisa cotidiana, no logra hacerle justicia. El volumen es una joya, no es caro ni difícil de conseguir. Así que no dejen de leerlo y de poner sus comentarios.


Un homenaje a la cultura italiana: Lighea. Un siglo de cuento italiano,
de Guillermo Fernández



Toluca, Estado de México.- Como afirmaba Alejandro Ariceaga –responsable de uno de los ejercicios antológicos más bellos y ambiciosos de nuestra entidad: los volúmenes de poesía y narrativa de Literatura del Estado de México. Cinco siglos (1400-1900)–, toda antología es producto del antojo. En efecto, el trabajo de lectura, selección y disposición de un conjunto de piezas literarias depende más de los gustos del antologador, salpimentados por su criterio y sus conocimientos, que de un canon de belleza previamente establecido. Por estas razones, resulta muy agradable encontrarse con una buena antología, sostenida en una postura estética y crítica, como en el caso de Lighea. Un siglo de cuento italiano, publicada por el Instituto Mexiquense de Cultura e incluida en la colección La Canción de la Tierra.

Distribuida en dos volúmenes, esta obra parte de la traducción, la selección y las notas de Guillermo Fernández, poeta originario de Guadalajara, quien, a lo largo de su trayectoria, ha cosechado innumerables premios y distinciones; además, en la actualidad, coordina un taller de traducción al italiano, el cual se lleva a cabo todos los lunes, de 18:00 a 20:00 horas, en el Centro Regional de Cultura de Toluca.

Constituido por 37 cuentos, provenientes de la pluma de 30 autores, Lighea. Un siglo de cuento italiano comienza su recorrido en el verismo, la vertiente italiana del costumbrismo, y concluye en la narrativa contemporánea, representada por Antonio Tabucchi. En el camino, se detiene en corrientes tan relevantes como el surrealismo, encarnado en los cuentos de Alberto Savinio; y nombres tan notables como Italo Svevo, Luigi Pirandello, Giovanni Papini, Giuseppe Tomaso de Lampedusa, Alberto Moravia, Cesare Pavese, Italo Calvino y Pier Paolo Passolini, los cuales comparten las páginas de esta antología con Elsa Morante, Natalia Ginzburg, Carlo Coccioli, Giovanni Testori y Dacia Maraini, quienes gozan de una celebridad menor, a pesar de la calidad de su obra. Finalmente, la edición se nutre y se completa con una breve nota biográfica, acompañada de la bibliografía de cada escritor.

Por otro lado, vale la pena destacar que La Canción de la Tierra es una colección especial destinada al rescate y a la difusión de obras literarias clásicas que sólo se conocen a través de referencias o fragmentos dispersos; sin embargo, han contribuido de manera decisiva a ampliar nuestra visión sobre la humanidad y la literatura universal. De este modo, también incluye textos como Diálogos de amor, de León Hebreo; Escritos literarios, de Leonardo da Vinci; El labrador y la Muerte, de Johan von Saaz; Reflexiones literarias, de Giacomo Leopardi, y La amorosa iniciación, de Oscar Wladislas de Lubicz Milosz. Estos volúmenes se encuentran disponibles en la Librería del Estado de México, ubicada en el Centro Cultural Mexiquense (Boulevard Jesús Reyes Heroles 302, delegación San Buenaventura, en las afueras de Toluca).

12 de diciembre de 2008

Otra vez Castálida (y una invitación)


Desde hace varios años, soy una lectora intermitente de Castálida, una de las revistas más bellas del Estado de México. Y aunque he atestiguado sus transformaciones, jamás había advertido (es parte de las distracciones de este trabajo fragmentario que me ocupa, desde mayo, los días) su compromiso con esa posible historia de la literatura mexiquense, que se perfila, de manera más o menos fragmentaria, en su número más reciente. Vale la pena leerlo y darse una vuelta por la presentación, el próximo 16 de diciembre. Para mayores referencias, les dejo el boletín de prensa correspondiente.


Aparece el número de aniversario de Castálida,
revista literaria del Instituto Mexiquense de Cultura


Toluca, Estado de México.- Han pasado veinte años desde que el Instituto Mexiquense de Cultura (IMC) emprendió una de sus tareas más representativas, gracias a la cual es reconocido en la mayor parte del territorio nacional: consolidar un fondo editorial extenso y variado, en el cual la calidad de los contenidos combine perfectamente con la belleza de su manufactura. Así, en la actualidad, el Fondo Editorial del IMC cuenta con casi mil títulos editados, los cuales se reúnen en nueve colecciones y un vasto conjunto de coediciones, a las cuales se suman dos publicaciones periódicas de gran alcance. Por estas razones, Castálida, la revista literaria de este organismo, dedica su número más reciente al festejo y el análisis de estas dos décadas, las cuales se definen por sus logros y sus próximos retos.

De este modo, en el texto introductorio a este volumen, Agustín Gasca Pliego, director general del IMC, afirma que éste es el momento para celebrar y reforzar “la difusión cultural que se ha llevado a cabo desde entonces, a partir de su objetivo primordial: el de promover, el de provocar la lectura en esta ciudad, en el estado y en el país. De esta suerte, ahora, nos colma de orgullo que a esta institución se le considere como el organismo que publica más libros en la República Mexicana”. Efectivamente, el IMC se ha distinguido, a lo largo de los años, como una de las dependencias gubernamentales con mayor presencia en el ámbito editorial.

Por estos motivos, el análisis se presenta desde diversos enfoques: por ejemplo, Félix Suárez habla, en una evocativa entrevista, sobre los orígenes del Fondo Editorial, desde las funciones primigenias de la Subdirección de Publicaciones hasta la creación de la convocatoria anual para publicación de obra. Por su parte, Miguel Ángel Guzmán viaja por los orígenes de la industria editorial y examina la producción actual del IMC. Igualmente, Rosaluz Velásquez plantea los retos, complejos pero estimulantes, que deberá enfrentar este organismo en los próximos años. En un sentido semejante, Becky Rubinstein analiza los fenómenos de la traducción en una de las colecciones más hermosas del IMC, denominada La Canción de la Tierra.

Asimismo, las páginas del número de aniversario de Castálida dan cabida a los textos, las fotografías y las ideas de otros escritores, intelectuales, editores, promotores culturales y artistas plásticos, como Felipe Garrido, Vicente Quirarte, Javier España, Ezequiel Ander-Egg, Eugenio Núñez Ang, Carmen de la Fuente, Guillermo Schmidhuber, Delfina Careaga, Lucía Rivadeneyra, Elisa Buch, Daniel Báez, Adrián Zárate, Héctor Serrano Barquín, José Luis Caballero, Crispín Amador Ramírez y Mauro Hernández Gaona, quienes abordan, desde una perspectiva incluyente, otros temas relacionados con la creación, la edición, la lectura, la interpretación y la historia de los textos literarios.

Por otro lado, la revista se presentará al público en general el próximo 16 de diciembre, en punto de las 12:00 horas, en el Museo “Felipe Santiago Gutiérrez”, ubicado en Nicolás Bravo 303, casi esquina con Sebastián Lerdo de Tejada, a un costado del Palacio de Gobierno. La mesa de diálogo será presidida por Agustín Gasca Pliego, director general del IMC, y contará con la participación de Felipe Garrido, narrador, traductor, editor y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua; Flor Cecilia Reyes, poeta, ensayista y directora de la Escuela de Escritores de la SOGEM en Metepec; y Félix Suárez, poeta, ensayista y editor, fundador de Castálida y actual responsable del Programa Editorial de la Universidad Autónoma del Estado de México. A su vez, esta publicación ya se encuentra a la venta en la Librería del Estado de México, situada en el Centro Cultural Mexiquense.

8 de diciembre de 2008

Llamando a los papeles (o cálida invitación)


Siempre me ha dado risa la traducción literal del calling for papers que llega de vez en cuando a mi correo: llamando a los papeles para que se escapen de sus dueños y se atrevan a tener una vida autónoma, libre. Por que eso es, justamente, lo que sucede cuando uno se aventura a publicar: el texto se va a vivir su vida, y nosotros nos quedamos mirando, hilando plumeros para desempolvar esas otras ideas que nos venían torturando. O iluminando, depende.

¿Se acuerdan de la entrada del conejito que adornó esta página durante varias semanas? Ha rendido sus frutos. Después de un descanso de dos meses -noviembre y diciembre-, la página cultural de El Espectador volverá a la circulación. Y, nuevamente, los invitamos a que escriban. Los criterios siguen siendo los mismos: una o dos cuartillas críticas y concisas, sobre cualquier aspecto de la vida cultural de (en orden de preferencia) nuestra ciudad, nuestro estado y nuestro país, además de reseñas de libros, discos y otras obras de arte, que sean asequibles en cualquier parte de América. También nos gustaría leer, esta vez, comentarios generales sobre la situación de la cultura y la educación en México.

Los interesados pueden ponerse en contacto conmigo, a través de los comentarios que pueden insertarse en esta entrada. Estamos gestionando la posibilidad de una remuneración, aunque sea simbólica, para nuestros colaboradores. Así que no dejen de participar, sobre todo si les gusta escribir. La convocatoria está abierta.

El pasto siempre es más verde del otro lado (reportaje robado)


Cuando leí el reportaje que aparece a continuación, extraído de El País, me quedé sin habla: ¿Qué perspectiva tiene un periodista ibérico de nuestra realidad nacional? ¿Cómo se acomoda esta óptica en el contexto latinoamericano, signado por la violencia, la pobreza y el analfabetismo? Me pareció una nota optimista, llena de algo que yo no noto en las actividades culturales que, por azares del destino, suelo cubrir a menudo: dinamismo, fuerza, vida. A eso me refiero cuando digo que la cultura se experimenta todos los días. Al mismo tiempo, me sorprende lo seca que aparece la realidad: una feria del libro de este tamaño, así de concurrida, en un país lleno de asesinatos. La literatura como salvación. Lo importante no es sólo ir a comprar -a precios estratosféricos- los libros: se trata de abrirlos, de volver a ser humanos. De conmoverse, vamos, en el sentido más llano, más liso del término.

Les dejo el reportaje (cuya versión original pueden consultar aquí) y una fotografía de Teté Almeida, que resume muy bien dos de los mayores placeres de la vida (¡oh, la subjetividad!): leer y besar.



Aquí viene todo el mundo

La Feria del Libro de Guadalajara, en México, recibe miles de visitantes pese a la crisis económica
Por Juan Cruz

¿Crisis? Las librerías están llenas, el público entra a chorros, y las actividades de la Feria del Libro de Guadalajara (FIL) están a rebosar, para hablar de literatura, de artes marciales o de periodismo: se llena todo. ¿Por qué? Porque a la gente le interesa, y además paga un euro y medio por ello.

Ya eso es sabido, dirán ustedes. Lo extraordinario es que se mantiene, año tras año, durante 22 años. Y sin desmayo. Ahora el mundo vive una crisis galopante, que afecta no sólo al bolsillo, sino al ánimo de las personas, y a la feria de Guadalajara parece que no llega ese eco. ¿Y eso?

Un día dijo Fernando Henrique Cardoso, el ex presidente de Brasil, que a su país le iba bien "porque no sabemos cómo vamos". El público sí sabe en México cómo le va al país, pero quiere cultura y jolgorio, y esa combinación la da a manos llenas la Feria del Libro en Guadalajara. Hay como dos mundos, el de las actividades que llenan de energía las salas -en el homenaje a Carlos Fuentes de anoche había cerca de 2 000 personas-, y el de los conciertos, que llenan de decibelios las noches de la capital tapatía.

En un solo día, anteayer mismo, en México mataron a cuarenta 44 personas. Por nada: como en el viejo Oeste de las películas, un tipo mira a otro, éste no le mira bien y le descerraja un tiro. ¿Qué pasa? Carlos Monsiváis, el gran ensayista mexicano que hizo delirar al público (como Sergio Ramírez) con su divertidísimo discurso en torno a su memoria con Carlos Fuentes, nos decía anoche que la Procuraduría General de la República ha documentado 700 000 puestos de venta de drogas en la capital mexicana. Y esos asesinatos tienen relación directa, en todo el país, con esa mancha terrible que no son capaces ni los gobiernos ni la sociedad de atajar del todo. Un periodista de Culiacán salió el otro día a la calle con una pancarta contra la droga; la policía investigó a ver si detrás de esa pancarta había algo, y como se vio que no, regresó a sus cuarteles el tiempo suficiente como para que el hombre fuera asesinado... por los narcos.

Con ser dramática la realidad, son peores las declaraciones, entiendan la paradoja: el presidente de México dijo el otro día que el 51% de la población policial es corrupta. Y en algunos lugares nueve de cada diez policías lo son. ¿Qué sociedad puede soportar eso? Soportar viene de sopor, y en ese sopor viven muchas sociedades, soportando. Esta sociedad mexicana tiene, para contrarrestar esos datos, e incluso esas declaraciones, un antídoto que está en la calle, en los bares, y hasta en las universidades, y por supuesto está aquí en Guadalajara: la alegría. Tú vas al hotel donde sesudos estudiosos o retranqueados escritores están decidiendo el sexo de los ángeles o la amplitud de sus anticipos, y son aún las ocho de la mañana, y ahí escuchas corridos, boleros, a todo trapo. Lo que en Europa sería un desayuno tan silencioso como García Márquez en los actos públicos, aquí es algarabía.

Un día Jorge Luis Borges fue requerido por un periodista mexicano para una entrevista. Encantado, dijo el ya viejo genio argentino, "me apasionan los mexicanos. Son cultos, saben lenguas, escriben muy bien, son muy inteligentes". El periodista se sintió atacado en su orgullo nacional, a favor, y le preguntó a su entrevistado: "¿Y conoce usted a muchos mexicanos?" "No. Sólo conozco a Alfonso Reyes, pero imagino que todos serán como él".

No todos los mexicanos son como aquel gran sabio polígrafo, y mujeriego, ni mucho menos; aquí hay sabios, polígrafos y mujeriegos, y en lo primero ayer estuvimos ante uno de ellos, aparte de Monsiváis y Fuentes, que ya han sido citados: José Emilio Pacheco. Un tipo formidable, que se ríe hasta de su sombra y que acaso por eso es el poeta excelso que es. Pero no todos son Monsiváis, Fuentes, Pacheco, como es natural, aunque a Borges le hubiera gustado.

Pero estos que no son Alfonso Reyes y que están aquí tienen una ansiedad por saber y por disfrutar que conmueve cuando uno piensa que al tiempo que pasa esto, y que es verdad, por las venas de la sociedad quiere pasar una gangrena que la gente combate a veces con inconciencia pero también con alegría. Es decir, con cultura, con la ansiedad de mantenerla.


13 de noviembre de 2008

Llegado a mi correo (para que todos ustedes vayan)



Ya se nos está terminando el año. Y, para celebrarlo, nada como una buena pastorela. Los actores de Escénica Río Solar y Compañía Teatro de la Calle (a los cuales ya tuve oportunidad de ver en el Centro Cultural Mexiquense) nos invitan a disfrutar La cola del diablo, dirigida por Juan Carlos Embriz y Alejandro F. Solís. La temporada se desarrollará en el Teatro "Esvón Gamaliel" (ubicado en la Rectoría de la Universidad Autónoma del Estado de México) y durará del 20 de noviembre al 14 de diciembre de este año que se extingue. Las funciones son de jueves a domingo, a las 19:00 horas. Si quieren mayores informes, visiten www.escenicariosolar.com.mx. No olviden que (como decíamos en El Espectador) la cultura se vive todos los días.

10 de noviembre de 2008

Tres lecturas sobre Cárcel de árboles, novela de Rodrigo Rey Rosa (segunda parte)




Por Iván Castañeda

(continúa del número anterior)

Segunda lectura: nombrar al mundo para entenderlo

Si (como el griego afirma en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa
en las letras de la rosa está la rosa
y todo el Nilo en la palabra Nilo.
- Jorge Luis Borges

“El río que se llamaba Azul era marrón”. Con frases como ésta, Rodrigo Rey Rosa parece irnos adentrando en un juego donde YU, privado de su capacidad de comunicarse, lisiadas sus áreas cerebrales del lenguaje y la memoria, encuentra papel y lápiz y recuerda poco a poco cómo expresarse mediante signos.

Escondido de los guardias, YU redacta en su diario: “no recuerdo ni cómo ni dónde encontré la linterna”; “una noche la aguja de luz se movió sobre el papel y sin duda trazó las primeras palabras”. Una iluminación, eso es precisamente lo que el lenguaje escrito representa para el prisionero, un acto casi automático el de recordar cómo escribir: “la punta del lápiz, creo, fue la que fue buscando el papel”; “el instante en que mi mano comenzó a formar palabras, yo comencé a comprender”. A medida que YU avanza en su escritura, el mundo le parece más suyo: va logrando nombrarlo y, por lo tanto, se lo apropia. Así, descubre cómo su lenguaje oral nombra todas las cosas del mismo modo: con el sonido yu.

Un lenguaje oral mutilado, inservible. Cómo nombrarlo todo pronunciando yu, cómo nombrar el mundo si la única sílaba posible de emitir es yu, con algunas variantes, inflexiones y, cuando mucho, una inversión de fonemas: uy. Rey Rosa nos coloca ante una posibilidad horrenda: él únicamente dota a sus personajes del lenguaje oral, pero qué pasaría si nuestras capacidades comunicativas se redujeran, o si nunca hubieran existido. ¿Qué camino habríamos seguido para expresarnos? ¿Señas? ¿Dibujos? Y si así fuera, ¿serían esos elementos capaces de lograr una comunicación efectiva, una acertada descripción del mundo?

El segundo YU aprende algo: basta mover ligeramente la muñeca y los dedos –el índice tocando el pulgar– para formar un pensamiento. Aunque él prefiere escribir, quizá porque la riqueza expresiva de las palabras supera cualquier seña. Esto sucede cuando el primer YU escribe: “la piel de una fruta verde con manchas negras y pulpa suave y aceitosa, que fue mi almuerzo, me ha servido para sacarme los grillos”. Sin nombrarlo, el personaje ha dicho aguacate, lo ha descrito en sus características más particulares. Algo similar ocurre cuando el condenado mata a un guardia: vemos de qué manera el léxico pasivo le acude a la mente e, incluso, si no sabe de qué modo emplearlo, no importa, pues ha sabido hacerse entender:

“El cuerpo del guardia era más pequeño que el mío, su piel era más oscura. Tenía grandes ojos negros […] Escribo la palabra niño sin estar seguro de lo que significa”.

En este punto, Rodrigo Rey Rosa abre puertas: la posibilidad de condensar todas las características que describen a una cosa. Si una fruta es verde, aceitosa y de cáscara negra, cuál palabra puede llevar, de ahora en adelante, toda esta información sintetizada. Aguacate, categua, teguaca. Podría inventarse una palabra. Si alguien es más que yo, más joven, tal vez llamarlo niño sea buena opción, entre tantas otras, para hacerlo.

YU escribe en su diario: “no hay nadie en la avenida […] no volvió nadie. He bajado del árbol […] No están ni las cadenas ni los grillos. Esto es la libertad”. Esto es la libertad, o como se convenga llamar a esta situación.

Tercera lectura: la tradición de los arquetipos

Lo que fue, eso será;
lo que se hizo, eso se hará.
Nada nuevo hay bajo el sol.
- Eclesiastés I: 9

Que no hay nada nuevo, que ya todo está escrito. Todo es variación sobre los mismos temas. Quizás. Quizás es cierto, hay un inconsciente colectivo plagado de imágenes comunes para toda la humanidad, imágenes dotadas de significados ocultos que Jung dio en llamar imágenes arquetípicas. Los sueños de todas las culturas se han visto poblados de monstruos y situaciones similares. Los mitos, de cultura en cultura, parecen ser distintas versiones de una misma historia: Orfeo baja a los infiernos lo mismo que Quetzalcóatl; el infierno es un laberinto como el de Teseo; Eva, Prometeo y Caín desconocen las órdenes supremas e inauguran con sus actos la capacidad de elección.

De acuerdo con Joseph Campbell, el mito es la entrada secreta por la cual las inagotables energías del cosmos se vierten en las manifestaciones culturales humanas, consciente o inconscientemente podemos estar recurriendo a arquetipos al momento de crear. Aunque no sea éste el caso, no es difícil encontrar relaciones entre las creaciones artísticas y los mitos antiquísimos. Cárcel de árboles presenta numerosas referencias arquetípicas. YU hace las veces de Adán, de Prometeo, de Caín.

A pesar de que son casos distintos y YU tiene problemas para recobrar las palabras inertes en su mente, los momentos en los que el preso nombra las cosas por sus características y no por su nombre semejarían al primer habitante del Edén descubriendo al mundo, eligiendo las palabras para bautizarlo.

“Oí, en lo alto, un ruido ronco. Vi un objeto oscuro, como una libélula enorme, recortado contra el cielo fragmentado por el follaje de los árboles. Un viento fuerte caía y el objeto se acercaba. Caían las hojas y las ramas se doblaban. Corrí a refugiarme tras el grueso amate que crece al final de la avenida. Estuve allí hasta que volvió el silencio. ¿Helicóptero?”

Helicóptero, o libélula metálica. El pasaje sólo nos recuerda que, como en el mito de Adán, las palabras son, antes que nada, una convención. Si Adán en el Paraíso nombró las cosas a su gusto, YU en el Petén puede hacer lo mismo. Basta entonces un receptor que convenga en llamar aguacate a la fruta de carne verde y aceitosa, para que la comunicación comience a brotar.

Aunque en la historia de Rey Rosa no hay ni Eva ni serpiente, la aprobación del conocimiento –aunque sin manzana de por medio– se da mientras YU recobra su capacidad de escribir y nos recuerda que quienes podemos hacerlo podemos expresar y obedecer órdenes propias. Ni supremas, ni divinas: propias. Con tal descubrimiento, las figuras de Prometeo y Caín saltan a la vista.

Prometeo entregando el fuego a los hombres se refleja en la novela cuando el primer YU da al segundo un lápiz. No en vano lápiz y cuaderno han caído del cielo luego de un accidente aéreo. Los dos prisioneros descubrirán muy pronto el poder de la comunicación, el poder de expresarse y saberse entendido. De aquí saldrán nuevos planes para escapar y, para su ejecución, habrá de cometerse un crimen: el primer YU encuentra una piedra afilada en la excavación donde es forzado a trabajar; en vez de dársela a los guardias como un descubrimiento arqueológico, la guarda para sí. Caín ha encontrado una quijada de burro.

Luego de matar al guardia, YU se lo comunica por escrito al segundo YU. Éste último no lo entiende: “YU no parece comprender que matar al guardia fue un acto voluntario”; “mi mano ya estaba levantada con la piedra”. Matar al guardia, además de servirle al preso para salvar su vida y procurar su libertad, es la confirmación absoluta de las decisiones que ha venido tomando desde que puede escribir. Su capacidad de elección, su libre voluntad, se ha consolidado frente al experimento científico en el cual está obligado a no decidir.

Al final del experimento conductista, la doctora Pelcari llega a una conclusión: no podía ser inhumano, pues no privaba al hombre de su voluntad. La prueba: los dos hombres que se habían fugado. Los dos YU, quienes demostraron lo indomable de su fuerza.

Joseph Campbell (2006), El héroe de las mil caras, FCE, México
Rodrigo Rey Rosa (2005), Cárcel de árboles, Cultura, Guatemala.


* Texto publicado en la página cultural de El Espectador, correspondiente al mes de enero.

31 de octubre de 2008

Corte comercial


Mientras pasan las largas Almas y esperamos para regresar a la rutina, les dejo este corte comercial, cortesía de Édgar Omar Avilés (quien, por cierto, no tiene nada qué agradecer). Habrá que ponerse a leer, por que el anuncio está bastante ingenioso.

24 de octubre de 2008

Programa literario (incompleto) en las Almas


Hace unos días, la Subdirección de Publicaciones del Instituto Mexiquense de Cultura publicó este cartel, con la finalidad de promover el programa literario incluido en el 6° Festival de las Almas. Aunque todavía nos estamos preguntando por qué no aparecen la totalidad de las actividades (por ejemplo, faltan las presentaciones de El enigma Carmen, de Eduardo Osorio, Machincuepa, de Flor Cecilia Reyes, y Fuera de cauce, de Bertha Balestra), lo reproducimos aquí, por si alguno de ustedes está interesado en asistir.
Por otro lado, ya andamos en las Almas. Así que es probable que haya noticias. Bastantes.

13 de octubre de 2008

Otra invitación (¿porqué nunca avisan?)



Hace unos días, el Centro Toluqueño de Escritores y el Grupo Camada Maldita rindieron homenaje a Alejandro Ariceaga, quien, como apuntamos en otro momento, cumplió su cuarto aniversario luctuoso. Me quedé, sin embargo, esperando el programa (por lo menos para subirlo a este espacio, que ir ya hubiera sido otra cosa -- luego supe que se encontraba en la página oficial). Lo mismo podría haber pasado con este XI (¡!) Encuentro de Narradores del Estado de México. Desde hace cuatro años, puedo presumir de estar bastante bien informada en materia de acontecimientos culturales locales y, créanme, en la vida había escuchado hablar de la susodicha reunión.

En esta ocasión, me enteré por una especie de incursión clandestina en terrenos ajenos. Ello significa, entonces, que los organizadores no están interesados en que el público en general asista. Simplemente -y duele escribirlo- se han puesto de acuerdo para verse un rato, ponerse al corriente y propinarse la típica palmadita en el hombro. No va a haber, como de costumbre, crítica seria. Tampoco va a haber un público numeroso. A menos que alguno de ustedes se ponga en plan inquisitivo y se de una vuelta por las diferentes Casas del Poeta, distribuidas en diversas zonas de la entidad, y se ponga a ver el asunto con ojos más o menos serios. O con una mirada fresca, sin prejuicios ni elogios. Les dejo, por lo tanto, un extracto del programa (todavía no estaba listo). Hay unos cuantos narradores que me parecen buenos, y su punto de vista será, sin duda, interesante. A los demás, no los conozco. Por eso, vale la pena darse una vuelta.


Casa del Poeta “Sor Juana Inés de la Cruz”
Vicente Villada 413, Col. Francisco Murguía, Toluca
Miércoles 22 de octubre, 18:00 h


1. Mauricia Moreno
2. Blanca Álvarez Caballero
3. Martín Mondragón
4. Juan Hinojosa
5. Norma de la Llave
6. José Luis Herrera Arciniega


Escuela de Bellas Artes
Hombres Ilustres 9, Capulhuac
Jueves 23 de octubre, 18:00h


1. José Luis Solís
2. Gabriela Ballesteros
3. David Coronado
4. Luis Antonio García Reyes
5. Oliverio Arreola
6. Francisco Navarro


Casa del Poeta “Alí Chumacero”
Iturbide s/n, San Lorenzo Coacalco, Metepec
Viernes 24 de octubre, 12:00 h


1. Odilón Ortiz Trujillo
2. Alfonso Vírchez
3. Isaac Díaz
4. Francisco Javier Estrada
5. Joaquín Gómez
6. Luis Quintana Tejera

9 de octubre de 2008

Una convocatoria


Pese a todo, el Festival de las Almas ha formado sus tradiciones. Entre ellas, se cuenta el concurso de ofrendas, que cada año viste a Valle de Bravo con calaveritas de azúcar. Les dejo aquí el boletín de prensa correspondiente, que fue emitido por estos días y recoge gran parte de las bases. Si viven por ahí, no dejen de participar.

Toluca, Estado de México.- La inspiración original del Festival de las Almas reside en la riqueza de las tradiciones mexicanas, especialmente en aquéllas que giran en torno al Día de Muertos. De este modo, una de sus preocupaciones, también, radica en fomentar, promover e impulsar las manifestaciones artísticas vinculadas con esta festividad. Por estas razones, el Gobierno del Estado de México, a través del Instituto Mexiquense de Cultura, invita a los residentes y visitantes de Valle de Bravo a participar en el Concurso de Ofrendas del Día de Muertos 2008, que se llevará a cabo durante dicho Festival y se fallará a principios de noviembre.


Para iniciar el proceso de participación, los aspirantes deberán acudir, antes del viernes 24 de octubre, al Centro Regional de Cultura de Valle de Bravo o al Museo "Joaquín Arcadio Pagaza", donde llenarán personalmente la ficha de registro pertinente, impresa por el comité organizador. Al mismo tiempo, deberán presentar un croquis con la ubicación exacta de la ofrenda -que podrá instalarse en los distintos comercios, hoteles, restaurantes, edificios públicos, instituciones educativas y casas particulares de la región-; una copia de alguna identificación oficial vigente -en el caso de los trabajos colectivos, será suficiente con la identificación del representante, a nombre de quien se emitirá, en su caso, el cheque correspondiente-, y un texto breve que, para facilitar la apreciación del jurado calificador, describa los motivos, los significados, los materiales y otros datos relacionados con la ofrenda.


Posteriormente, la etapa de calificación, que se organizará mediante el establecimiento de citas previas, se llevará a cabo los días 30 y 31 de octubre y 1° de noviembre. En esta fase del concurso, el jurado considerará la confección estética y la creatividad artística presentes en la ofrenda, además del apego de todos los elementos involucrados con las tradiciones del Día de Muertos. No obstante, ni el costo ni las dimensiones de la ofrenda desempeñarán un papel relevante en la resolución del jurado.


Por último, éste, que será integrado por reconocidos artistas e intelectuales, emitirá un fallo inapelable, a través del cual se concederán, para las categorías de Ofrenda Tradicional y Ofrenda Artística, tres primeros lugares y hasta tres menciones honoríficas. De esta manera, el primer lugar recibirá un premio de $10 000.00; por su parte, el segundo lugar obtendrá $6 000.00; asimismo, el tercer lugar ganará $4 000.00. Para finalizar, las menciones honoríficas se harán acreedoras a un premio de $1 000.00. Los nombres de los ganadores se darán a conocer el domingo 2 de noviembre, en punto de las 11:00 horas, en el Centro Regional de Cultura de Valle de Bravo; igualmente, la premiación se efectuará ese mismo día, a las 12:00 horas, en el marco de la clausura del 6° Festival de las Almas.

7 de octubre de 2008

Invitación (casi) urgente


Los que puedan, no dejen de ir. Edgar Omar Avilés es de los pocos escritores mexicanos jóvenes que me provocan admiración auténtica, vital, justificada. Además, va a estar Alberto Chimal. Así que vale la pena ir y darse un respiro de tanta tragedia.

3 de octubre de 2008

Tres lecturas sobre Cárcel de árboles, novela de Rodrigo Rey Rosa (primera parte)


Por Iván Castañeda

Ganadora del Premio Nacional de Literatura “Miguel Ángel Asturias” 2004, la novela Cárcel de árboles, escrita por el guatemalteco Rodrigo Rey Rosa, ofrece una multiplicidad de posibles lecturas. Una, la historia misma. Otra, el uso de las palabras como una metáfora de la represión en un régimen totalitario. La obra brinda también numerosas referencias arquetípicas que promueven la reflexión sobre el encuentro con uno mismo; el libre albedrío; la voluntad y el crimen como rupturas del orden y motores del cambio.

Dedicada a Paul Bowles, quien fue amigo y colaborador de Rey Rosa, Cárcel de árboles se hermana con El cielo protector al mostrar los límites que nos separan del horror. Si en la novela de Bowles el cielo funge como un escudo que nos separa del pavor a lo desconocido, Rey Rosa propone la Selva del Petén como una barrera que oculta un macabro experimento: la reducción del hombre a su forma más primitiva, esa donde está desprovisto de palabras.

En la narración, un grupo de condenados a muerte –posibles disidentes de un sistema tiránico– han sido mutilados: la lengua extirpada, lesionadas las áreas cerebrales del lenguaje y la memoria. No obstante, son capaces de balbucear, emitir sonidos aislados. La doctora Pelcari experimenta con ellos, los condiciona –como al perro de Pavlov– a seguir órdenes recibidas mediante un canto del que son parte.

Día a día los prisioneros emiten una sílaba, una sola, dentro de una frase cantada. Así, cada hombre y cada sílaba se constituyen como una pieza dentro de un sistema que prueba la docilidad del ser humano ante la violencia. El canto es un mensaje cifrado, un condicionante que, a manera de mantra, provoca trances e induce al automatismo.

El libro, narrado en su mayor parte como un diario, se erige como el testimonio que dos prisioneros, dos sílabas, habrían dejado al encontrar papel y lápiz, además de, poco a poco, haber recuperado sus capacidades de lenguaje. Dos hombres llamados YU, que representan la sílaba YU, inician un diálogo escrito y, con éste, una breve y prácticamente infructífera revolución. Como el mismo autor dice: los hombres incapaces de escribir son inofensivos, los capaces, no.

Primera lectura: la maquinaria de un régimen totalitario

Cada mitad del mundo
sostiene a la otra,
pero qué sostiene a las dos mitades
- Roberto Juarroz

La doctora Pelcari obtiene apoyo, financiamiento y reos de cierto país centroamericano. El propósito: probar, a través de un experimento, que la voluntad del hombre es quebrantable. Ratas de laboratorio, eso son los condenados a muerte que el consejero de Estado le procura a la científica; el laberinto, una cárcel de árboles; cada árbol, una celda. La curiosa prisión refleja en pequeña escala lo ocurrido en Guatemala tras innumerables dictaduras y golpes militares. Guatemala, Centroamérica, Latinoamérica, el Mundo. Cualquier aparato absolutista puede verse reflejado en la historia planteada por Rey Rosa; cualquier metáfora de la represión precisa dos mitades: víctima y verdugo.

Víctima: condenados a muerte, disidentes entre los que se encuentra un periodista, YU. Verdugos: una científica auspiciada por un gobierno, guardias. Mitades de un macabro entero. Obligado cada uno de los prisioneros a ejecutar una sílaba dentro del canto hipnótico por medio del cual reciben y aprenden órdenes, representan los engranajes de una maquinaria exprimehombres. Hombres exprimidos por otros. La dictadura, el capitalismo, el libre mercado.

Pero un buen día la maquinaria estalla, uno de los engranajes se zafa. Uno de los prisioneros, YU, encuentra por accidente cuaderno, lápiz y una linterna. YU, sin saber cómo, parece recordar signos y empieza a dibujarlos, con luz, sobre el papel. Sí, con luz. No es gratuito que el autor haya elegido la luz como materia primigenia de escritura de su personaje. Las letras han sido detonantes de un sinfín de cambios. YU escribe: “conforme voy escribiendo, mi mano vacila menos y me parece que veo con más claridad”. Y así es. A medida que el preso recuerda cómo escribir, sus frases se van volviendo más complejas; su pensamiento más lúcido. Así comprende su situación, a través del canto, del cual forma parte, condicionan su pensamiento y lo obligan a obedecer mandatos que ejecuta en una excavación arqueológica.

No hay libre albedrío, todo son comandos por acatar. Sin embargo, cuando YU escribe a escondidas por las noches, su pensamiento se va clarificando, se va apropiando de la realidad, pero no la comprende, por eso busca cambiarla y escribe su plan: “he resuelto poner lápiz y papel al alcance del hombre del árbol vecino, a pesar del riesgo que corro de ser descubierto”. La sublevación ha comenzado.

A medida que sigue escribiendo, el texto hace las veces de diario personal. YU se aviva, su pensamiento se vuelve más complejo. Ocurre el efecto que las dictaduras siempre buscan apagar, el cerebro despierta y YU se sabe poderoso frente a los guardias: “recuerdo vagamente el respeto que me infundían cuando apenas comenzaba a usar el cuaderno; ahora no me infunden respeto, sino el más despreciable temor”; “la mirada de los guardias no es inteligente. Contrasta lo complejo de su lengua con la simplicidad de su oficio”. Poder nombrar lo que siente convierte al preso en una pieza rota dentro de la maquinaria opresora. Quedan dos opciones: obstruir el funcionamiento de las otras piezas o ser removido. “Me siento esencialmente superior. Este sentimiento es nuevo; es algo que yo me he ido construyendo, que no me avergüenza y que está íntimamente vinculado al arte de escribir”.

YU escapa de su árbol, no así de su prisión. Su siguiente paso es comprobar si algún otro prisionero es capaz de entender y reaccionar a lo que él escribe. Y lo consigue. Otro YU, otro como él, poco a poco va recordando cómo escribir, poco a poco recobra la capacidad para nombrarlo todo y así entender el mundo, o por lo menos tratar de hacerlo. De este modo, el diario se convierte en el medio por el cual los dos YU se comunican. Para el cambio de voces –de caligrafía, mejor dicho– Rey Rosa se vale de un cambio en la tipografía: el primer YU escribe, el segundo le responde con cursivas:

“Mi resentimiento […] parece querer explicarse a sí mismo, conoce su fin. El conocimiento del objeto de mi odio, para su destrucción podría ser la verdadera meta. La libertad es un concepto vago; la destrucción, no.

La palabra libertad no me parece vaga. Ha causado en mí una sensación particular. Creo que tiene que ver con el pasado. Pero comparto el odio que sientes y estoy de acuerdo en que el averiguar el origen de nuestras cicatrices es nuestra común obligación”.

Los dos YU planean una revuelta y, en el proceso, el primer YU insurrecto mata a un guardia y sólo consigue recrudecer la vigilancia, la represión. No obstante su intento fallido, ambos llegan a una gran conclusión a través de su diálogo escrito, la misma que hace temblar a los sistemas represivos, la misma que los hace censurar, quemar libros, armarse hasta los dientes: “tú y yo, que podemos escribir, podemos expresar y obedecer órdenes propias”.

(Continúa en el próximo número)




* Texto publicado originalmente en la página cultural de El Espectador correspondiente al mes de octubre

Serpentinas y paradojas: los festivales culturales en México

Por Isabel Estambul

Transcurre el otoño, las fechas se aceleran y la expectativa crece: en México, ya viene la época de los grandes festivales culturales. Ello implica –al menos en teoría– la inauguración de una temporada auténticamente disfrutable, repleta de ofertas artísticas, de impronta internacional, cooperativa e incluyente. Sin embargo, la experiencia también nos remite a un periodo lleno de contrastes y matices: si bien estas celebraciones contribuyen a enriquecer y diversificar las manifestaciones artísticas presentes en la región –sea Metepec o Valle de Bravo; Guadalajara o la Ciudad de México–, también es cierto que se ven obligadas a convivir, por un lado, con un conjunto de espectáculos destinados a capturar la atención popular; por otro, con actividades académicas a las que apenas acude un puñado de gente. De este modo, los festivales culturales se desarrollan entre sorpresas y contradicciones, que, inevitablemente, terminan por conferirles un sabor agridulce.

Esta situación parece derivarse, en un primer momento, de una interpretación errónea del término “incluyente”. En efecto, el afán de los organizadores por englobarlo todo –la totalidad de expresiones artísticas, públicos, épocas, tradiciones, significados y tendencias– ha terminado por convertir a esta clase de festejos en una sucesión de acontecimientos desarticulados, que lo mismo conjugan recitales de danza folclórica y conferencias magistrales que exposiciones itinerantes y ciclos de cine internacional, sin preocuparse por establecer cierta coherencia a través de la elección de corrientes artísticas o ejes temáticos.

Así, hasta la fecha, las celebraciones culturales mexicanas –salvo, en todo caso, el Festival Internacional Cervantino– carecen de un hilo conductor suficientemente sólido para justificar la orientación y el diseño de sus programas, a pesar de que algunas de ellas se erigen alrededor de una fiesta popular fuertemente arraigada –como el Festival de las Almas, inspirado en las festividades correspondientes al Día de Muertos–. En consecuencia, dichos festejos se sostienen alrededor de una noción muy vaga de la cultura, que se traduce en estructuras inoperantes, más dedicadas a la competencia entre las instancias organizadoras que a la exposición concreta de un punto de vista sobre la vida, el mundo o la sensibilidad humana. Por lo tanto, más que por la calidad de los espectáculos, estas festividades se distinguen por las cifras de asistentes que logran atraer.

Por estas razones, habrá que mirar los festivales que vienen con ojos críticos y selectivos. Lo cual no impide, por supuesto, que podamos disfrutar de algunos de sus aciertos, pues, aunque brillan por su escasez, también representan una excelente oportunidad para salir de la atmósfera cultural predominante, siempre dudosa entre los tropiezos y la parálisis.



* Texto publicado originalmente en la página cultural de El Espectador correspondiente al mes de octubre

6° Festival de las Almas


A pesar de la falta de publicidad, el programa completo del 6° Festival de las Almas ya está circulando, de manera un tanto marginal, a través de la Agenda Cultural de este mes, que pueden encontrar en algunos museos y centros culturales de Toluca. Lo pongo, de todos modos, aquí, por si les interesa asistir a alguna de las 165 actividades. También vale la pena revisar el programa del Festival Internacional Cervantino, que empieza ya la próxima semana. Eso sí, del Quimera todavía no sabemos nada. Habrá que esperar. Por lo pronto, van las Almas.




6° FESTIVAL DE LAS ALMAS
Festival Internacional Vallesano de Arte y Cultura

OCTUBRE

Viernes 24

16:00 h
Inauguración de ofrendas mexicanas tradicionales
Explanada de la Alameda del Bicentenario

19:00 h
Inauguración
Recital de danza clásica:
“El lago de los cisnes”
Ejecutante: Ballet de San Petersburgo (Rusia)
Alameda del Bicentenario

Sábado 25

17:00 h
Recital de música coral
Intérprete: Coral Mexiquense (México)
Centro Regional de Cultura de Valle de Bravo

18:00 h
Recital de música infantil
Intérprete: Los Musiqueros (Argentina)
Jardín Principal

18:00 h
Recital de música tradicional
Intérprete: Banda Sinfónica Mixteca (México)
Delegación de Colorines

19:00 h
Concierto de música pop
Intérprete: Kudai (Chile)
Alameda del Bicentenario

19:00 h
Concierto de trova contemporánea
Intérprete: Sergio Ochoa (México)
Casa Abierta

19:00 h
Concierto de trova tradicional
Intérprete: Topete (Cuba)
Museo “Joaquín Arcadio Pagaza”

21:00 h
Ciclo cinematográfico
Cine de terror:
“El vampiro”
Director: Fernando Méndez
Club Marina Azul

Domingo 26

12:00 h
Espectáculo teatral:
“Réquiem por un payacho”
Ejecutante: Comparsa la Bulla (México)
Plaza González Arratia, Toluca

12:00 h
Recital de danza tradicional:
“Folclor mexicano”
Ejecutante: Ballet Folclórico de la Escuela de Bellas Artes de Toluca (México)
Delegación de Colorines

13:00 h
Concierto de jazz contemporáneo
Intérprete: René Thompson (Cuba)
Centro Regional de Cultura de Apaxco

17:00 h
Recital de danza contemporánea:
“Cuerpo folclórico”
Ejecutante: Jaciel Neri (México)
Centro Regional de Cultura de Valle de Bravo

18:00 h
Recital de sones jarochos
Ejecutantes: Son Temoyo y Fandango Infantil (México)
Jardín Principal

20:00 h
Recital de música y danza:
“La noche de Strauss”
Ejecutantes: Ballet y Solistas de Viena y Budapest (Austria y Hungría)
Alameda del Bicentenario

21:00 h
Ciclo cinematográfico
Cine de terror:
“Nosferatu”
Director: Werner Herzog
Club Marina Azul

Lunes 27

10:00 h
Ciclo cinematográfico infantil
Viajando con Verne:
“La vuelta al mundo en 80 días”
Centro Regional de Cultura de Valle de Bravo

11:00 h
Concierto de rock infantil
Intérprete: La Semilla de Limón (México)
Auditorio “Manuel Hinojosa Giles”
de la Escuela Primaria “Joaquín Arcadio Pagaza”

11:00 h
Recital de música contemporánea
Intérprete: Yucatán a Go Go (México)
Jardín Principal

12:00 h
Recital de música académica
Ejecutante: Octeto Vocal del Instituto Mexiquense de Cultura (México)
Templo de Santa María

12:00 h
Presentación del libro:
“Machincuepa”
Autora: Flor Cecilia Reyes (México)
Escuela Normal de Valle de Bravo

16:00 h
Ciclo cinematográfico
Homenaje a Luis Buñuel, a 25 años de su fallecimiento:
“Los olvidados”
Centro Regional de Cultura de Valle de Bravo

17:00 h
Obra teatral:
“Conjura en la Nueva España”
Ejecutante: Conjunto Escénico “Teatro Artístico Popular” (México)
Auditorio “Manuel Hinojosa Giles”
de la Escuela Primaria “Joaquín Arcadio Pagaza”

18:00 h
Recital de música popular
Intérprete: Ensamble Tlulli (México)
Jardín Principal

18:00 h
Obra teatral:
“Palabras que dan alegría”
Ejecutante: Compañía de Teatro Itinerante (México)
Delegación de Colorines

19:00 h
Recital de piano
Intérprete: Enrique Bátiz Campbell (México)
Templo de Santa María

20:00 h
Obra teatral:
“Tutti - Truppi en concherto”
Ejecutante: La Trouppe (México)
Alameda del Bicentenario

21:00 h
Ciclo cinematográfico
Cine de terror:
“La comunidad”
Director: Alex de la Iglesia
Club Marina Azul

Martes 28

10:00 h
Presentación del libro:
“Agustín Lara, mi novia la tristeza”
Autores: Guadalupe Loaeza y Pavel Granados (México)
Centro Regional de Cultura de Valle de Bravo

11:00 h
Función de títeres:
“Los hilos mágicos del circo”
Ejecutante: Compañía Estatal de Marionetas “Paso de Gato” (México)
Auditorio “Manuel Hinojosa Giles”
de la Escuela Primaria “Joaquín Arcadio Pagaza”

11:00 h
Recital de música infantil:
“Los botes cantan”
Intérprete: Pedro Sandoval (México)
Jardín Principal

12:00 h
Recital de piano
Intérprete: Eva María Zuk (México)
Templo de Santa María

16:00 h
Ciclo cinematográfico
Homenaje a Luis Buñuel, a 25 años de su fallecimiento:
“Ensayo de un crimen”
Centro Regional de Cultura de Valle de Bravo

17:00 h
Obra teatral:
“Contigo, pan y cebolla”
Ejecutante: Escuela de Bellas Artes de Toluca (México)
Auditorio “Manuel Hinojosa Giles”
de la Escuela Primaria “Joaquín Arcadio Pagaza”

17:00 h
Encuentro de dúos
Concierto de piano y violonchelo
Intérpretes: Manuel de la Flor y Asaf Kolerstein (México e Israel)
Templo de Santa María

17:00 h
Recital de música mexicana de cámara:
“Raíces”
Intérprete: Quinteto de Cuerdas del Centro Cultural Ollin Yoliztli (México)
Casa de Oración “Carmel Maranathá”

18:00 h
Concierto de jazz
Intérprete: Escuela de Bellas de Artes de Toluca (México)
Alameda del Bicentenario

18:00 h
Conferencia magistral:
“Del petroglifo a la Internet, perspectivas del libro en el siglo XXI”
Ponente: Felipe Garrido (México)
Moderadora: Graciela Sotelo Cruz
Museo “Joaquín Arcadio Pagaza”

18:00 h
Recital de música latinoamericana
Intérprete: Jya’su (México)
Jardín Principal

20:00 h
Obra de teatro callejero:
“Insectos”
Ejecutante: Sarruga (España)
Alameda del Bicentenario

21:00 h
Ciclo cinematográfico
Cine de terror:
“Una llamada perdida”
Director: Takashi Miike
Club Marina Azul

Miércoles 29

10:00 h
Ciclo cinematográfico infantil
Viajando con Verne:
“20 000 leguas de viaje submarino”
Centro Regional de Cultura de Valle de Bravo

11:00 h
Función de títeres:
“La tarea de Jaimito”
Ejecutante: Compañía Estatal de Marionetas “Paso de Gato” (México)
Auditorio “Manuel Hinojosa Giles”
de la Escuela Primaria “Joaquín Arcadio Pagaza”

11:00 h
Función de títeres:
“El robo de las cuatro toneladas”
Ejecutante: Asociación Cultural “A Escena” (México)
Jardín Principal

12:00 h
Presentación del libro:
“Fuera de cauce”
Autora: Bertha Balestra (México)
Instituto Universitario Auriga

16:00 h
Ciclo cinematográfico
Homenaje a Luis Buñuel, a 25 años de su fallecimiento:
“Nazarín”
Centro Regional de Cultura de Valle de Bravo

17:00 h
Encuentro de dúos
Concierto de bandoneón y guitarra
Intérpretes: Cianpaulo Bandine y Cesare Chiacchiaredtt (Italia)
Templo de Santa María

17:00 h
Recital de música clásica
Intérprete: Trío Cronos (México)
Casa de Oración “Carmel Maranathá”

17:00 h
Monólogo teatral:
“Sarajevo, un ave sin pata”
Ejecutante: Julien Le Gargasson (Francia)
Auditorio “Manuel Hinojosa Giles”
de la Escuela Primaria “Joaquín Arcadio Pagaza”

18:00 h
Recital de danza clásica
Ejecutante: Ballet Clásico del Instituto Mexiquense de Cultura (México)
Alameda del Bicentenario

18:00 h
Mesa redonda:
“Homenaje a Octavio Paz”
Participantes: Rosario Pérez Bernal, Eugenio Núñez Ang, Adolfo Díaz Ávila y Carmen Álvarez Lobato (México)
Moderadora: Graciela Sotelo Cruz
Museo “Joaquín Arcadio Pagaza”

18:00 h
Concierto de rock progresivo
Intérprete: Time Passages (México)
Jardín Principal

18:00 h
Concierto de música prehispánica y mexicana
Intérprete: Telpochcuicani (México)
Delegación de Colorines

20:00 h
Concierto de jazz - fusión
Intérprete: Los Dorados (México)
Alameda del Bicentenario

21:00 h
Ciclo cinematográfico
Cine de terror:
“La leyenda de la nahuala”
Director: Ricardo Amaiz
Club Marina Azul

Jueves 30

10:00 h
Ciclo cinematográfico infantil
Viajando con Verne:
“La isla misteriosa”
Centro Regional de Cultura de Valle de Bravo

10:00 h
Recital de danza y música tradicionales
Participante: Consejo Estatal para el Desarrollo Integral de los Pueblos Indígenas del Estado de México (México)
Jardín Principal

11:00 h
Función de títeres:
“El viejo, el gato, el gallo y la zorra”
Ejecutante: Compañía Estatal de Marionetas “Paso de Gato” (México)
Auditorio “Manuel Hinojosa Giles”
de la Escuela Primaria “Joaquín Arcadio Pagaza”

11:00 h
Teatro infantil:
“Aguas con el agua”
Ejecutante: Grupo “Chaneque” (México)
Jardín Principal

12:00 h
Presentación del libro:
“El enigma Carmen”
Autor: Eduardo Osorio (México)
Tecnológico de Estudios Superiores de Valle de Bravo

16:00 h
Ciclo cinematográfico
Homenaje a Luis Buñuel, a 25 años de su fallecimiento:
“Viridiana”
Centro Regional de Cultura de Valle de Bravo

17:00 h
Encuentro de dúos
Concierto de guitarra y piano
Intérpretes: Eduardo Cano y Roberto Pacheco (México)
Templo de Santa María

17:00 h
Monólogo teatral:
“Patriota y amante de usted”
Autora: Gilda Salinas
Director: Alejandro Ainsller
Primera actriz: Edith Kleinman (México)
Auditorio “Manuel Hinojosa Giles”
de la Escuela Primaria “Joaquín Arcadio Pagaza”

18:00 h
Recital de danza folclórica
Ejecutante: Ballet Folclórico del Estado de México (México)
Alameda del Bicentenario

18:00 h
Concierto de música alternativa
Intérprete: Slalom (México)
Jardín Principal

20:00 h
Función de artes circenses
Ejecutante: Le Cirque (México)
Alameda del Bicentenario

21:00 h
Ciclo cinematográfico
Cine de terror:
“El orfanato”
Director: Juan Antonio Bayona
Club Marina Azul

Viernes 31

10:00 h
Ciclo cinematográfico infantil
Viajando con Verne:
“De la Tierra a la Luna”
Centro Regional de Cultura de Valle de Bravo

11:00 h
Obra teatral:
“¿A dónde vamos?”
Ejecutante: Teatro de la Calle (México)
Auditorio “Manuel Hinojosa Giles”
de la Escuela Primaria “Joaquín Arcadio Pagaza”

11:00 h
Recital de música infantil:
“Revista musical tlacuache”
Ejecutante: Grupo “Tlacuache” (México)
Jardín Principal

12:00 h
Teatro corporal:
“Risas y reflexiones”
Ejecutante: Kamaleón (México)
Delegación de Colorines

12:00 h
Conferencia magistral:
“Crónica de la Buena Muerte a la Santa Muerte”
Ponente: Elsa Malvido (México)
Escuela Normal de Valle de Bravo

16:00 h
Ciclo cinematográfico
Homenaje a Luis Buñuel, a 25 años de su fallecimiento:
“El ángel exterminador”
Centro Regional de Cultura de Valle de Bravo

17:00 h
Encuentro de dúos
Concierto de guitarra y violín
Intérpretes: Ramiro Martínez y Marti Valdeeshak (México)
Templo de Santa María

17:00 h
Espectáculo multidisciplinario:
“Muertes sonoras”
Ejecutante: Juntas aún Difuntas (México)
Auditorio “Manuel Hinojosa Giles”
de la Escuela Primaria “Joaquín Arcadio Pagaza”

18:00 h
Velada literaria y callejoneada
Participantes: Tanya de Fonz, Mario Meléndez, Ibeth Cázares, Graciela Sotelo Cruz y estudiantinas de la Universidad Autónoma del Estado de México
Museo “Joaquín Arcadio Pagaza”

18:00 h
Recital de música contemporánea
Intérprete: Volátil (México)
Delegación de Colorines

19:00 h
Concierto de trova contemporánea
Intérprete: Isidro Delgado (México)
Casa Abierta

NOVIEMBRE


Sábado 1

12:00 h
Conferencia magistral:
“La muerte fantástica”
Ponentes: Alberto Chimal y José Luis Zárate (México)
Museo “Joaquín Arcadio Pagaza”

18:00 h
Concierto de saxofón
Intérprete: Maximum Sax (México)
Alameda del Bicentenario

18:00 h
Recital de música y danza:
“El folclor calentano de Valle de Bravo”
Ejecutante: Tierra Caliente (México)
Jardín Principal

18:00 h
Espectáculo teatral:
“Réquiem por un payacho”
Ejecutante: Comparsa la Bulla (México)
Delegación de Colorines

19:00 h
Concierto de trova contemporánea
Intérprete: Alejandro Guido (México)
Casa Abierta

19:00 h
Recital de música contemporánea
Intérprete: Georgia’s Blues Band (México)
Museo “Joaquín Arcadio Pagaza”

20:00 h
Clausura
Recital de música mexicana
Intérprete: Susana Harp (México)
Alameda del Bicentenario

Domingo 2

11:45 h
Premiación de ofrendas mexicanas tradicionales
Alameda del Bicentenario

12:00 h
Recital de música académica
Intérprete: Coro Renacimiento (México)
Alameda del Bicentenario

8 de septiembre de 2008

Cambio en las voces




Quiero ponerme guapa como el conejito -aunque a mí sólo me toca salir en los periódicos-, pero cada vez se pone más difícil. Por eso esta es una de las últimas llamadas. Vocesfragmentarias sigue esperando sus colaboraciones, sus críticas y sus comentarios. Sólo necesitan ponerse en contacto conmigo a través de los comentarios de este blog o del correo que es posible que ya conozcan. Recibimos de todo, con la única condición de que sean trabajos originales e inéditos, con parámetros mínimos de calidad (es decir, redacción absolutamente comprensible y buena ortografía). El tema, ustedes saben, es la cultura entendida en su definición más amplia.

Las cosas pendientes me abruman, pero quiero contarles que, a pesar de que nuestro espacio en El Espectador está agonizando (a consecuencia de una decisión personal, ocasionada por el exceso de trabajo y el defecto de atenciones por parte de nuestro jefe, por decirlo así), el blog todavía tendrá vida para rato. Dentro de unos días, apenas tenga en mis manos una versión más definitiva, pondré en línea el programa del próximo Festival de las Almas. Espero que les llame la atención -tiene dos o tres cosas verdaderamente interesantes- y se decidan a ir. Es importante.

También es importante aprovechar los espacios que se abren a la crítica abierta y sincera. Lo digo, precisamente, por que a veces resulta complicado (y hasta aburrido) sostener la sección de El Espectador prácticamente sin colaboradores. Y lo digo así por que José Antonio y yo siempre hemos trabajado mano a mano, y, más que un colaborador, se ha convertido en el complemento necesario para un foro que, sin él, sería algo espantosamente serio. No es la primera vez que unas páginas dedicadas a la cultura se extinguen, pero este caso me resulta especialmente doloroso por que a) estoy profundamente involucrada en él y b) me sorprende y me decepciona la apatía que reina entre los jóvenes de mi generación. Eso sí -y como en todo-, las quejas seguirán desperdigándose por todas partes. Que no hay espacios, que existe censura, que a nadie le interesa la cultura, que las mafias "culturales" definen el rumbo del arte en el país. Es más sencillo y productivo tomar las palabras y ponerse a escribir. Proponer, de algún modo, una diferencia respecto con otros foros culturales en los que, desafortunadamente, existe desde la ciega repetición de los boletines emanados de las dependencias culturales hasta el plagio. Así de sencillo.

Por eso puede haber un cambio en las voces. Es posible que nos retiremos pronto de El Espectador. Aunque de vez en cuando da sus satisfacciones, trabajar en un periódico bajo las condiciones en las que lo hemos estado haciendo resulta desgastante. La ausencia de colaboradores hace que uno termine por repetirse interminablemente. El ambiente se vicia. Y es mejor entonces guardar silencio.

Lo único que podría salvar ese espacio es, justamente, que aparezcan personas que escriban con nosotros. Así que les dejo esta especie de exposición de motivos, acompañada de la moneda al aire que significa una petición como esta. A ver qué pasa. Por lo pronto, un ex compañero del Centro Toluqueño de Escritores nos ha inyectado un mes más de vida. Seguiremos, entonces, respirando hasta noviembre.

Alejandro Ariceaga: contornos y recuerdos



Por Margarita Hernández Martínez

La noche del 28 de septiembre de 2004, Alejandro Ariceaga falleció en la lejana Barcelona. Se encontraba, entonces, en el momento culminante de su trayectoria artística: convertido en un escritor internacional, reconocido más allá del océano, presentaba en tierras ibéricas su novela más reciente, Camada maldita, la cual resume, de manera excepcional, cuarenta años de trato cotidiano con la palabra. Sintetiza, así, sus preferencias temáticas, sus intenciones estéticas y su manejo del lenguaje, siempre oscilante entre el humor y la sorpresa; entre la referencia popular y la metáfora imprevista.

Desde entonces, la figura de Alejandro Ariceaga ha devenido en icono de la literatura mexiquense contemporánea. Silenciosa y discreta en vida, se ha transformado en inspiración con la muerte. Su recuerdo se ha traducido en la creación del Premio Estatal para Primera Novela “Alejandro Ariceaga”, convocado hace algunos años por el Centro Toluqueño de Escritores, y en la construcción de la Biblioteca Pública “Alejandro Ariceaga”, que opera en San Mateo Atenco desde octubre de 2007. Asimismo, ha generado oportunidades para difundir el amor por la lectura: a principios del año pasado, la familia del escritor donó al Instituto Mexiquense de Cultura la Colección Bibliográfica “Alejandro Ariceaga”; ésta, mediante su acervo de 1 150 libros y 70 catálogos, ha contribuido a que los usuarios se acerquen al arte y la literatura.

No obstante, estas manifestaciones, provistas de una innegable calidez, pueden tornarse en arma de doble filo: aunque destacan el reconocimiento que se merece, también le confieren un aura de ídolo inalcanzable. Por ello, proponemos en este espacio volver a sus auténticos contornos y, desde ahí, abordar con otros ánimos la obra de este sobresaliente autor mexiquense.

Alejandro Ariceaga nació en Toluca el 21 de mayo de 1946. Desde muy joven incursionó en el trabajo periodístico, como ayudante de talleres, crucigramista, articulista y coordinador de una página cultural en El Sol de Toluca. Años más tarde, en medio de una agitada vida laboral –que incluyó una época como reportero y redactor para el Instituto Nacional de Bellas Artes–, colaboró en El Nacional, El Universal, Siempre!, La vida literaria, cAmbiAvíA y Portal, entre otras publicaciones semejantes.

Mientras tanto, se interesó por ampliar y diversificar el contexto cultural vigente. Enamorado de las artes en una época en la que no había talleres, foros de expresión ni instituciones culturales propiamente dichas, se afilió al grupo TunAstral y fundó, en 1980, el suplemento Vitral, que dirigió hasta 1989 y, a decir de José Luis Herrera Arciniega, representa “el mejor suplemento cultural que se ha publicado en Toluca, por la diversidad de plumas que reunió, por su diversidad de temas, por dedicarse, en serio, a la difusión cultural”. Además, en 1983, estableció el Centro Toluqueño de Escritores, organismo encaminado a detectar, pulir e impulsar a los nuevos talentos literarios mexiquenses. Dichos espacios contribuyeron a enriquecer el panorama artístico estatal; por otro lado, marcaron las trayectorias iniciales de autores como Maricruz Castro Ricalde, Alberto Chimal, Luis Humberto Crosthwaite, Marco Aurelio Chávezmaya, el propio José Luis Herrera Arciniega, Alonso Guzmán, Flor Cecilia Reyes, Blanca Aurora Mondragón, Mauricia Moreno, Sergio Ernesto Ríos, Félix Suárez, Enrique Villada y Eduardo Villegas.

Del mismo modo, Alejandro Ariceaga se involucró profundamente en los cambios estructurales de la política cultural oficial. En 1987, apenas creado el Instituto Mexiquense de Cultura, fungió como jefe del Departamento de Ediciones y, tiempo después, como jefe del Departamento de Literatura. De esta manera, desempeñó un papel fundamental en la configuración del fondo editorial estatal, que, en la actualidad, sobresale como uno de los más vastos, diversos e incluyentes de nuestro país. Asimismo, desde 1990, se encargó de la dirección de La Troje, publicación institucional abierta a la conversación y la retroalimentación entre periodismo, creación y crítica literaria.

De manera paralela, se entregó a la escritura de una obra rica y variada, que lo mismo engloba cuento, novela y poesía que prosa poética y minificción. La nómina es extensa, pues comprende Cuentos alejandrinos (1967), La otra gente (1973), La identidad secreta del camaleón antiguo (1980), A corto plazo (1980), Clima templado (1983 y 1985), Ciudad tan bella como cualquiera (1983 y 1985), Bustrófedon y otros bichos (1995 y 1998), Placeres (1996), Plañidos del bacante (2000) y Camada maldita (2002 y 2004). También abarca El historial de Soto, La consentida reina del burlesque y Tribulaciones de un burócrata, textos dispersos que se encuentran extraviados y con pocas probabilidades de recuperarse. Por último, incluye la introducción, selección y notas de las antologías Estado de México. Donde nadie permanece. Poesía y narrativa (publicada en 1990 por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes) y Literatura del Estado de México. Cinco siglos. 1400 - 1900 (aparecida en 1993, a instancias del Gobierno del Estado de México y del Instituto Mexiquense de Cultura).

Esta suma literaria contiene innovaciones que, sin discusión alguna, han transmutado el horizonte poético y narrativo de la región. En primer término, han introducido a la ciudad en el horizonte artístico y, de esta forma, la han convertido en el personaje central de cuentos y novelas. En efecto, según refiere el editor de Cuentos alejandrinos, “al abandonar el método naturalista, nativista, tipicista, vernacular, aplicado a la elaboración de los relatos, Ariceaga logra adentrarse en las corrientes actuales del género, mostrando una nueva orientación en la literatura provinciana moderna”. En segundo lugar, su obra constituye una biografía de la ciudad, salpimentada por un bestiario entre jocoso y surrealista, vinculado, a su vez, con un conjunto de ingeniosas anécdotas personales. Considerada como crónica entre líneas del movimiento del 68, también aglomera algunos rasgos de la literatura de la onda: el rechazo frente a la tradición, la inserción de temas de interés juvenil y el empleo de un lenguaje permisivo, que recoge alusiones literarias, expresiones populares y elementos de la vida cotidiana.

Esta amplia labor se revela digna de los honores anteriormente mencionados; sin embargo, de acuerdo con las afirmaciones de Eduardo Osorio, “Alejandro Ariceaga solía sentenciar que los homenajes a un escritor sólo podían ser de dos formas: en vida o con la intención de promover su lectura”. En ese sentido, el Instituto Mexiquense de Cultura ha demostrado su compromiso con la difusión de la obra de este autor toluqueño: en 2004 publicó, dentro de la colección Cruce de Milenios, la edición corregida y aumentada de Camada maldita; en 2007, puso a disposición del público Obra alejandrina, que forma parte de la Biblioteca Mexiquense del Bicentenario y cuenta con la selección y el prólogo de Eduardo Osorio. Ambos libros, entre otros igualmente interesantes, pueden adquirirse en la Librería del Estado de México (ubicada en el Centro Cultural Mexiquense, Bulevar Jesús Reyes Heroles 302, delegación San Buenaventura, Toluca) y en el Centro Toluqueño de Escritores (localizado en la Plaza Fray Andrés de Castro, Edificio A, Local 9, en el centro de Toluca).


* Texto originalmente publicado en la Agenda Cultural del mes de septiembre, publicada por el Instituto Mexiquense de Cultura