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4 de diciembre de 2007

Noticias del Centro Toluqueño de Escritores


Por Margarita Hernández Martínez

A punto de cumplir veinticinco años de existencia, el Centro Toluqueño de Escritores tiene razones para ponerse de manteles largos. Por un lado, según informa Felipe González en la página de Internet del diario estatal Portal, Sol Rubí Santillana Espinosa, autora de la columna semanal Hija de la mala vida y de la bitácora en línea Resabio de luz, ganó la Beca de Invierno para Narrativa organizada por esta asociación civil. A continuación, la nota completa:

Sol Rubí Santillana Espinosa, originaria de Temascalcingo, Estado de México, se adjudicó la Beca de Invierno para Narrativa 2008 del Centro Toluqueño de Escritores. Así lo dio a conocer Laura Zúñiga Orta, secretaria de dicha asociación. Sol Rubí Santillana Espinosa es reportera de Portal desde enero de 2007.

Desde 1983, el CTE convoca a los escritores de la entidad a participar en el que se ha consolidado como el certamen literario más importante del Estado de México, ya que año con año ha permitido la identificación e impulso de nuevos valores literarios en la región.

En esta edición, el jurado, integrado por los escritores Doris Camarena, Ricardo Becerril -miembros del Consejo Editorial de la revista La Mandrágora- y el poeta José Falconi -de la editorial Pestañeo Oscuro-, consideró por unanimidad que, de los 29 proyectos remitidos, El año de las larvas, amparado bajo el pseudónimo Sabina Luz, es el más viable para desarrollarse debido a la coherencia de la propuesta y la calidad del material inédito presentado.

La plica de identificación fue abierta el pasado sábado 1 de diciembre por Eduardo Osorio y Laura Zúñiga Orta, presidente y secretaria del CTE, respectivamente, y en presencia de la asamblea de asociados. La ganadora, Sol Rubí Santillana Espinosa, recibirá durante 10 meses un apoyo económico de cuatro mil pesos mensuales para escribir El año de las larvas, además, será asesorada por un tutor establecido por el CTE. Al término de la beca se publicará un libro con tiraje mínimo de mil ejemplares.



Por otra parte, el escritor Porfirio Hernández –beneficiado, hace algunos años ya, con una de las becas anuales del Centro Toluqueño de Escritores–, refiere, en su bitácora Hormigas, un breve adelanto de los festejos del primer cuarto de siglo de esta organización:

En mayo de 2008, el Centro Toluqueño de Escritores habrá de cumplir 25 años. Nacido en 1983 bajo el patrocinio del Ayuntamiento de Toluca, hoy está convertido en una asociación civil que publica libros de literatura y que imparte talleres que contribuyen a la preparación de nuevos escritores.

Fundado por el escritor Alejandro Ariceaga (1949-2004), el Centro ha publicado la obra de escritores que luego fueron galardonados con premios nacionales, o que gozan de fama internacional. Sin embargo, su mayor aportación al movimiento literario de la región es la persistente iniciativa de mantener un espacio ajeno a las instituciones públicas.

Prosigue con esa tarea. En ocasión del vigésimo quinto aniversario del Centro, el coordinador actual, Eduardo Osorio García (1957), adelanta que los integrantes del Centro Toluqueño de Escritores preparan ya un ambicioso programa de actividades que pronto darán a conocer.

El bullicio cultural: hacia el descubrimiento de sor Juana








Por Margarita Hernández Martínez

Aunque el pasado 12 de noviembre cumplió 359 años, sor Juana Inés de la Cruz no luce vieja: nos sigue mirando, desde el lienzo de Miguel Cabrera, con gesto resuelto, ojos serenos y sonrisa satisfecha. En una actitud que duda entre la sabiduría y la devoción –una mano reposa en un libro, la otra sostiene un rosario–, parece recordarnos que la discusión tejida en torno a su figura no se encuentra zanjada, no obstante los ríos de tinta que circulan a su alrededor.

Pese a que ocupa un lugar sólido en la literatura novohispana –lo cual, al mismo tiempo que la arriesga a la petrificación, le garantiza cierto reconocimiento institucional–, la vasta obra artística producida por Juana Inés de Asuaje y Ramírez de Santillana (que no Asbaje, según indican algunos análisis paleográficos recientes) ejemplifica, con una viveza que se ha prolongado por centurias, el salto del silencio de la celda al bullicio de la cultura popular. A semejanza de la figura de Frida Kahlo –quien, con motivo del primer centenario de su nacimiento, ha tolerado, con la trivialización que ello implica, homenajes, exposiciones, zapatos deportivos y desfiles de moda–, la imagen de la autora de Inundación castálida ha recorrido distintos ámbitos de la vida nacional y se ha instalado en la memoria colectiva mexicana. Desde el papel moneda –¿quién no recuerda los billetes de 1000 pesos que, debido a la inflación, se transformaron en piezas metálicas de valor escaso?– hasta los pliegos que constituyen uno de los textos mayores, tanto en extensión como en profundidad, de Octavio Paz –Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe, editado en 1982 por el Fondo de Cultura Económica–, el nombre y el rostro de la monja jerónima han vencido los años y reencarnado en calles, parques, universidades, centros culturales y asociaciones civiles tan distantes a la realidad de su época como El clóset de sor Juana, organización lésbica afincada en México desde 1992. Incluso, han inspirado innumerables actividades artísticas, como el recientemente anunciado Festival Internacional “sor Juana, Musa de los Volcanes”, organizado por el Instituto Mexiquense de Cultura y el Consejo de la Cultura de Tepetlixpa, el cual servirá para recordar, el próximo mes de abril, su 342 aniversario luctuoso.

Sin embargo, esta presencia constante en las expresiones culturales oficiales se traduce en un arma de doble filo: si bien contribuye a afianzarla en el recuerdo popular, también la sumerge en una confusión de mitos y estereotipos en la que profundiza, en una interesante colección de ensayos, Alejandro Soriano Vallès. Estas circunstancias han impedido el discernimiento y la evaluación de los rasgos de una mujer que vivió intensamente su tiempo y cuya trayectoria intelectual sólo puede comprenderse desde una rigurosa revisión de su contexto –tarea que, premios y distinciones aparte, nadie ha emprendido–. Mientras esto ocurre, quienes usamos los billetes impresos con su efigie nos descubrimos ante una obra que ni siquiera ha comenzado a apreciarse: quizás en esa falta de crítica radique la perpetua juventud de Juana Inés. Por estas razones, querido lector, más que provocarlo para que asista a cualquier actividad conmemorativa, lo invitamos a visitar las librerías de Toluca –increíblemente, los libros de sor Juana aún pueblan sus catálogos– o, si lo prefiere, la Biblioteca Cervantes, donde encontrará una selección de poemas y textos dramáticos.


* Texto correspondiente a la plana cultural de diciembre.


** Las imágenes corresponden a un billete de 1 000 pesos emitido hace unos quince años y al retrato de sor Juana pintado por Miguel Cabrera.

La máquina de los deseos o cuando navegar es naufragar




Por José Antonio Romero Reyes


“Sólo existe la lucha por recobrar lo que se ha perdido”
T. S. Elliot.


Thomas Stearns Eliot hoy podría ser nuestro bisabuelo: nació en l888 y se extinguió en l965, dejando problemas pendientes para esa máquina de deseos que es la humanidad. A pesar de los años, Eliot resulta más vigente que nunca; desde entonces se vivía la maquinización del individuo, el hombre masa, el prototipo del vacío y prepotente hombre americano. El abuelo Eliot, hombre conservador mas no gazmoño, deja en su poesía la evidencia de la sinrazón y la soledad humana, del sinsentido del hombre moderno en busca de más placeres de los que puede disfrutar y de falta de honestidad ante nuestra propia realidad.

El que redacta estas tímidas líneas podría salir de su ensimismamiento citando versos y anécdotas del abuelo que aparece en el epígrafe, y con ello tendría la plena seguridad de no impacientar o aburrir a sus lectores; sin embargo, me acompaño de él para presentarle una nueva máquina de los deseos, un juguetito bastante entretenido y tan vasto que nunca pierde su novedad, pues todos los días nos deja la promesa de conocer una nueva función o truco del famoso muñequito cumplidor de deseos. Sí, estoy hablando de la Red, el Internet, la Web, o como mejor le conozca.

El Internet, es bien sabido, cubre una necesidad de comunicación y de información. A diferencia de los mass media, la Red se nos ofrece como la self media; el espacio que forma en gran medida el propio usuario, el rincón de libertad donde nuestros deseos se cumplen ante nuestros ojos con tan sólo teclear las palabras mágicas en el ordenador y (¡cataplum-cataplam, chum, cham!) ¡aparece lo que buscamos! En su intento de adaptarse a nuestras necesidades particulares, la Red ofrece la enciclopedia electrónica o Wikipedia (bien usada, no hay ningún delito en darle crédito de fuente de consulta. Lo malo, como en todo, es depender totalmente de ella), o bien, los blogs o bitácoras electrónicas; una forma más se encuentra en las listas de correos. El genio de la Red nos ha concedido tres deseos para no perdernos en el mar de la información; sin embargo, cada deseo se termina pronto y nos muestra que a cada maravilla del juguetito siempre le hace falta más.

Doy un giro a la nostalgia y pienso, junto al abuelo Eliot, en Séneca, en los moralistas castellanos, en el mismo Gabriel Zaid y hasta en aquella rara avis de mi amigo sacerdote, cuya dote principal era ser un osado crítico y gran pensador; todos recordarían: “tenemos más de los que podemos disfrutar”. La máquina de los deseos, el Internet, nos muestra la gran paradoja: nunca se había tenido tantos satisfactores, tanta información, acceso a mundos tan lejanos, compañías cada vez más afines a nosotros y, sin embargo, como en el principio de los tiempos, no somos felices; el conocimiento se ha trivializado, todo está al alcance de un clic.

Quizá el mayor desencanto ocurre cuando la pitonisa Google nos avasalla con una cantidad enorme de datos, de los cuales descubrimos que muchos son basura y que no tenemos toda la semana para abundar en toda la información ni la valentía para arriesgarse a recibir a un extraño visitante llamado virus. Bien hacía Eliot al cuestionarse acerca del conocimiento que perdemos en la información, de la sabiduría que se pierde entre el mar de novedades y datos; nos une la esperanza de que la gran falacia de la Red nos saque del miedo de existir. Un esfuerzo más para poner un poco de orden a ese lío que se ha vuelto buscar información en Internet, aparece con el buscador kratia.com, el cual promete estar sostenido por los usuarios, que elimina sitios spam, ilegales o de poca calidad; así, si usted busca “revistas literarias electrónicas” obtiene la modesta cantidad de cincuenta páginas, algunas de ellas nos llevan a nuevos enlaces; de esta forma, se obtiene una selección más cuidadosa que en otros buscadores, navegar ya no se vuelve un naufragio entre informaciones.

Los buscadores tradicionales, al igual que cualquier empresa, tienen sus bemoles. Lo que aparece en los resultados después de que se escribe una palabra en el buscador, se supone que son las páginas que más han sido consultadas por los usuarios (popularidad que de ninguna manera es respaldo de calidad), pero también hay quien paga porque sus contenidos o sus páginas aparezcan en los primeros resultados y tengan mayores posibilidades de ser visitadas; otros ocultos cerebros pudientes, sencillamente, censuran información que consideran inconveniente. Al final, la gran Red, la máquina de deseos, sólo nos ofrece una lista preparada por una máquina cuyos resultados están determinados, o al menos influidos, por las recomendaciones de la gente con mayores recursos económicos. Kratia.com pretende, tal como su nombre promete, paliar un poco esta problemática de medios que ya se presenta con visos de competencia desleal, sólo que el gran prestidigitador dejaría de serlo si nos mostrara las argucias de sus mejores trucos. Sería un suicidio y un mal negocio.

Y, por salud mental, matemos a todos los ídolos aunque cueste vivir sin certezas. Quiero decir, así como en los primeros años de la tele se pedía que la apagáramos una temporada, lo mismo puede decirse del Internet; quizá algo primordial en estos tiempos sea reflexionar un poco sobre lo que se ve. Ya lo advertía el invitado de hoy, T. S. Eliot:

¿Cuáles son las raíces que prenden, qué ramas
brotan de este cascajo?
Hijo de hombre,
tú no puedes decirlo, ni imaginarlo, pues sólo conoces
un cúmulo de imágenes donde reverbera el sol.


* Texto correspondiente a la plana cultural de diciembre.


** La imagen, extraída de la Paleta gráfica de Agustín Espina, se llama Navegar.

21 de noviembre de 2007

Gracias, Blanca

El día de ayer envié por correo electrónico una invitación de esas masivas, que suelen caer, después de extraños vericuetos en la Red, en manos de gente con la que apenas hemos cruzado palabra. Así llegaron mis palabras a los ojos de Blanca Álvarez Caballero, a quien conocí, de lejos, durante el Coloquio de Literatura Mexiquense organizado por la Facultad de Humanidades hace ya medio año, y que aparece reseñado en este blog.

Blanca, te agradezco mucho tu colaboración en este espacio. Eres la primera persona que me manda un texto para publicar, en lugar de un sencillo comentario. De verdad, tu aportación es importante. Espero (esperamos) que sigas visitándonos en otras ocasiones.

20 de noviembre, una mañana poco mexicana




Por Blanca Álvarez Caballero*

9:00 a.m. Llegué a la escuela para dar clase de morfología del español, pero no hubo asistencia de los alumnos. Hicieron puente. Poco después me enteré de que veían Bob esponja desde su cama, entre otras historietas televisivas.

9:30. Me asomé al salón contiguo, en el cual impartiría clase a las once. Pregunté a un alumno qué materia cursaban. Me contestó: “Inglés 4”. Me trasladé al centro del pueblo para desayunar en la fonda de siempre.

10:00. El plato de huevos divorciados iba a la mitad, lo mismo que el café. El lugar estaba casi repleto de comensales. Llegaron cuatro gringos, tal vez turistas admiradores de volcanes, tal vez empresarios medianos, con su escándalo USA. De inmediato corrió la mesera llenita, güerita ranchera, ojos verde-azul, con pose de empleada de restaurante finolis, desbordantemente alegre: “Good morning. It’s nice to me…I have for breakfast…” ¡All in english, of course! Con el alarde del volumen alto para que los presentes notáramos que no por ser una waiter regordeta y de pueblito no sabría hablar inglés. ¡Yeah! Cuando la mujer terminó su discurso, uno de los american-way-of-life le contestó desafiante y con mucha ironía: “Quiero café con leche, chilaquiles”.

Ella lo miró atónita un momento y huyó a la cocina. Los gringos soltaron la carcajada. Uno se dio el lujo de gritar desde su asiento: “¡Señorita, me too café con leche! Ja, ja”. Acto seguido, tres preparatorianas cambiaron de mesa para estar cerca de ellos. Pasaron y pasaron por su mesa con el pretexto de ir al baño. Por sus miradas, los extranjeros las hallaron feas: ¿cómo se iban a fijar en unas morenas de rasgos toscos y clase media baja? Regresó la mesera. Volvió a hablar en inglés, pero más fuerte y con más empeño. Los gringos respondieron con unas palabras en español y otras en su lengua por diversión. Ella fingió no notarlo. Continuó desviviéndose por ellos, aunque con incómodas sonrisas. Al fondo Zapata e Hidalgo miraban impertérritos la escena desde sus fotos más conocidas.

10:40. Caminé dos cuadras a mi casa para recoger unos documentos. Debí atravesar el desfile. Subí a mi departamento. De nuevo veía el desfile, pero ahora por la ventana. Comerciantes y bicitaxistas se congraciaban con posturas acrobáticas de estudiantes que lucían minifalda, mientras cantaban: “Las porristas-las porristas/ de la escuela-de la escuela…”, así como al contemplar las danzas hawaianas de otras chicas, con atuendo y todo; tampoco pudieron faltar los brincos de unas más con fondo de Madonna: “Like a virgen, ¡hu!” y hasta un pequeño grupo de niños de pre-escolar en una camioneta se sincronizaron al ritmo de un viejo rock and roll. También la prepa de mi universidad contribuyó a tan infame festividad, si bien con pants oficiales de la institución y con movimientos menos llamativos, en tanto una endeble mexicanidad nos miraba al fondo, simbolizada en muñecas de tela y cartón, rígidas y con cara de palo, como el material del que estaban hechas, sostenidas por adolescentes que reían. Sólo faltó que las quemaran o las tiraran a la basura; quizá después lo hicieron.

11:15. Regresé a la escuela. Debía impartir clase de semiótica. Revisaría con mis alumnos una tesis consistente en un análisis semiótico estructural de Peanuts visto como una forma de sociedad ideal norteamericana. Sí, un texto pro gringolandia. Mi consuelo fue que criticamos la postura exageradamente globalizada del tesista, la maniquea forma de justificar el comportamiento norteamericano avasallador por parte del sustentante de esa tesis. Le dimos de piñatazos al texto y reconocimos diversas carencias de ese modo de titulación, así como de múltiples “aplicaciones” mal hechas (uso de la técnica de cortar y pegar citas) de recetas semióticas a la estrecha dimensión universitaria que va desde estructuralistas rancios hasta teorías contemporáneas exquisitas. Concluí con mis alumnos en cerrar ya el curso de semiótica (¡focking!) y leer, mejor, en el poco tiempo que nos queda, algunos artículos de México hoy, de don Pablo González Casanova y Ensayo de mi dulce gozo, de mi amigo Enrique Villada.

Ese día entendí que muchas formas de racismo extranjero en nuestro propio país provienen de degradante complacencia mexicana hacia los rubios, especialmente hacia los estadounidenses. Nos ponemos de tapete para ellos por un alarde que esconde nuestra inseguridad, como la mesera de aquel restaurante. Ella no necesitaba hacer eso, ni siquiera por dinero, pues su negocio siempre está lleno. Pero cayó en una conducta indigna, como lo hicieron los estudiantes en el desfile de este pueblo (all of them) y seguramente de otros más, así como de diversas ciudades mexicanas, al denigrar y deculturar el sentido de la Revolución Mexicana y de la mexicanidad con canciones vacuas y baile estilo York. Pero acaso el comportamiento más indigno proviene de maestros, padres de familia y autoridades –incluso las de izquierda, pues esto ocurrió en un pueblo mexiquense gobernado por un partido de izquierda- que nos hacen no distinguir entre los diversos héroes mexicanos, rebajarnos ante el extranjero burlón en nuestra propia tierra y realizar desfiles con Madonna para celebrar las hazañas y locuras no de Pancho Villa, sino de los participantes del desfile.

¿De qué nos sirve leer en secundaria, prepa y licenciatura En torno a la cultura mexicana, El perfil del hombre y escuchar a Lila Downs? ¿De qué nos sirve, entonces, saber por las noticias que el gobierno de Texas pretende construir paredes virtuales antiinmigrantes si nuestra actitud ante el agresor imperialista es la ser-vil de siempre? ¿De qué nos sirve saber que a diario mueren soldados de origen mexicano en diversos y lejanos países enviados absurdamente y por tiempo indefinido por dirigentes estadounidenses que beben café en cómodas oficinas? ¿De qué nos sirve saber que cada vez más el país “vecino” busca nuevas formas y excusas para deportar mexicanos?

Hace poco conocí en un congreso sobre literatura hispanoamericana a una pareja de profesores de origen mexicano que trabajan en Idaho, un condado estadounidense fronterizo con Canadá, los cuales me platicaron diversas expresiones de discriminación que han padecido en Estados Unidos no sólo por parte de güeritos gringos, sino también de residentes mexicanos blanquitos que niegan la original cruz de su parroquia en cuanto pueden, de residentes sudamericanos de ojo azul, especialmente argentinos, así como de orientales de procedencia japonesa. Me platicaron diversas historias kafkianas sobre deportaciones que ocurren a diario, como el caso de un chico hijo de padres mexicanos campesinos, pero ya ciudadanos estadounidenses. El muchacho, quien por cierto contaba con buenas calificaciones, solicitó aplicar examen para ingresar a la universidad donde trabajan mis colegas. En ese momento ciertas autoridades se enteraron de que el estudiante no contaba con papeles que lo avalaran como ciudadano de ese país, aun cuando toda su vida había vivido allá, por lo que iniciaron trámites para deportarlo a México. ¿Qué podría hacer un adolescente en nuestro país sin conocer la cultura mexicana, el idioma y sin tener un solo familiar aquí?

¿Cuándo cambiaremos? Cuando las autoridades gubernamentales de nuestro país sustituyan esos superfluos desfiles de piernas y ojos voyeristas por actividades históricas, científicas y artísticas que nos hagan comprender el proceso de la Revolución Mexicana. Cuando las autoridades universitarias nacionales acepten que los cada vez más severos modelos educativos globalizados atrofian la creatividad artística y el bagaje identitario tanto personales como colectivos. Cuando los padres de familia vean menos taranovelas mexicanas y teleseries bobas gringas y en cambio lean más sobre cultura mexicana y universal. Cuando los empleados mexicanos, todos, tratemos bien primero a los compatriotas y después a los vecinos inmediatos. Cuando los mexicanos nos aferremos a fomentar una vida digna, sustentada en valores benéficos para nuestra sociedad (respeto, responsabilidad, tolerancia, etc.) y en una identidad cultural no folclorista. Cuando los chicanos no traten mal a los ilegales y a los turistas mexicanos; cuando no nieguen su origen y ni el idioma español. Cuando no olvidemos nuestro compromiso como mexicanos desde lo cotidiano hasta lo más científico.



* Universitaria, profesora de literatura, poeta, correctora de estilo y periodista cultural. Becaria por el FOCAEM en 2004 y 2007. Tiene publicados los poemarios Amanecer incierto y solitario (IMC, 2001) y Ausencia del marino (IMC, 2004).


** La imagen corresponde al segmento “México folclórico y turístico”, del mural Carnaval de la vida mexicana, pintado por Diego Rivera en 1936.

6 de noviembre de 2007

Las artes en vendimia: los festivales culturales en México



Por Paloma Moreto

Dadas las precarias condiciones en que se desarrolla el arte contemporáneo, siempre hay mucho por discutir en torno a los festivales culturales mexicanos. Desde su justificación –¿constituyen una oportunidad para llevar las expresiones artísticas del mundo a distintos rincones del país?, ¿son, más bien, cercos institucionales para apacentar y controlar la inquietud de los intelectuales y su público?– hasta su utilidad –¿contribuyen a difundir entre la gente un genuino interés por la cultura o representan una necesidad burocrática?–, sin olvidar el presupuesto que se les destina y la cantidad y calidad de sus participantes, conforman un mosaico de dudas, certezas y debates que –no obstante la dificultad de las circunstancias y el desánimo predominante en un ámbito considerado inútil o prescindible– se renuevan cada año, independientemente de sus orígenes y enfoques.

Por tales razones, este tipo de festivales se ha convertido en una tradición duradera –forzada, si se quiere, puesto que la mayoría ha emanado, más que de las aspiraciones de la audiencia o de los artistas, de la iniciativa, plena de matices, de diversas instancias gubernamentales–, que consigue despertar, si no una arrobada pasión por las manifestaciones culturales en ellos contenidas, la curiosidad y las expectativas del público. De este modo, no es extraño atestiguar el nacimiento de nuevos festivales –como el de las Almas, cuya emisión número cinco, efectuada en territorio vallesano, concluyó el pasado 3 de noviembre– y el fortalecimiento de los ya existentes –como el Internacional Cervantino, el cual acaba de celebrarse, en Guanajuato, por trigésimo quinta ocasión–. De manera paralela, resulta interesante observar la creciente convivencia entre aquéllos que poseen un corte esencialmente institucional, como el del Alfeñique, llevado a cabo en el centro de Toluca, con algunas proposiciones autónomas –contrapuestas, además, al canon instaurado por la visión oficial; por lo tanto, enfrentadas a sus propios problemas, que no abordaré aquí–, como la Otra Quimera, verificada, en distintos foros ubicados en Metepec, el 27 y 28 de octubre.

No obstante, abandonando el terreno de las disparidades, los festivales artísticos vienen encadenados a lo largo de una misma temporada y se encuentran hermanados, más allá de sus intenciones explícitas, por un simbolismo –probablemente– involuntario. Un rápido vistazo entre sus fechas indica que la mayoría comienza con la entrada del otoño, estación durante la cual, en épocas más próximas a los ciclos naturales de la tierra que al acoso del calendario, se alcanza la madurez y se desenvuelven la cosecha, la siega y la vendimia. No se trata de una simple casualidad: los festivales, en efecto, sirven para recolectar, por un lado –tanto en los casos gubernamentales como en los independientes–, los aciertos y los errores de las políticas culturales gestadas durante el año; por otro, los logros y las fallas del trabajo de los artistas, especialmente en el momento de enfrentarse a un público variado y multiforme, pero siempre exigente; asimismo, facilitan las condiciones para sondear, de forma directa, los intereses –e, incluso, las concepciones de estética y de belleza– del auditorio. En último término, producen un delicioso alimento momentáneo, pues, si bien un acontecimiento anual no basta para estimular un interés permanente por la cultura –del mismo modo que una golondrina no hace verano–, puede significar la construcción de un punto de partida, siempre y cuando se siga trabajando. Que no es tarea sencilla, visto el desorden en el que marcha, a trompicones y con hambruna, nuestro país.


* Texto correspondiente a la plana cultural del mes de noviembre.

5 de noviembre de 2007

Quien no se atreva a tener más sueños, dispóngase a tener dueños



Por José Antonio Romero Reyes

Es trabajo difícil volver de una esperanza: como la palabra insinúa, uno espera que sigan pasando cosas. Valga este alto en el camino para reunir algunas observaciones generales en torno a la experiencia en el Festival Internacional Quimera 2007.

Hay puntos de comparación con respecto a sus emisiones anteriores: antaño, se procuraba mayor difusión; ahora, los programas estuvieron o muy cotizados o subvencionados por las actividades que –se supone– no atraen la atención del público, como los eventos musicales, teatrales o literarios sostenidos en el Bar 2 de abril. Sin embargo, hubo, también, grandes aciertos en la calidad, la pluralidad y la importancia de lo que constituyó un proyecto rico y variado: música cubana, peruana, africana y clásica; ritmos como el rock, el tango, el jazz, el son, el huapango y la trova, todos ellos entrelazados mediante la presencia de Oscar Chávez –quien se encargó, el 19 de octubre, de inaugurar las actividades nocturnas del festival–, Carmina Cannavino, Tania Libertad, Gabino Palomares, Celso Piña, Congal Tijuana, Regina Orozco y Luis Eduardo Aute –cuya actuación, verificada el 30 de octubre y correspondiente a la clausura de la Quimera, merece un párrafo aparte–.

De igual forma, el teatro agotó por completo sus localidades, incluso en fechas tan complicadas como lunes o martes, cuando en otros foros se presentaban eventos relevantes. No obstante, este interés valió la pena: diversas compañías teatrales –entre ellas, algunas conformadas por estudiantes y egresados de la licenciatura en Arte Dramático, impartida en la Universidad Autónoma del Estado de México– presentaron montajes contemporáneos con cierta dificultad en su argumento, lo que lleva a pensar que, efectivamente, al teatro no se le ha dado la oportunidad que se merece. Empero, no es posible decir lo mismo de la danza, que careció de propuestas interesantes y, por momentos, se asemejaba más a un bailable escolar que a una presentación digna de un espectáculo internacional.

Por su parte, los eventos literarios estuvieron un poco deslucidos y no consiguieron enganchar a la audiencia, pues la atmósfera respirable fue la de la mayoría de las lecturas de obra: un montón de desocupados que quieren pasar la tarde y pasar una garañona. Sin embargo, los organizadores de la Quimera no se limitaron a desempolvar las viejas y no tan viejas glorias locales: fieles a lo que debe ser un festival –un espacio para la multiplicidad y la confluencia– invitaron a escritores dominicanos y cubanos; a creadores catalogados dentro de las corrientes de “izquierda”, como el caricaturista Rafael Barajas “el Fisgón” y la activista Rosario Ibarra de Piedra, y a algunos académicos de la Facultad de Humanidades de la UAEM, quienes expusieron una breve muestra de los resultados del estudio profesional de las letras.

Por otro lado, la logística se desenvolvió de manera adecuada. La mayoría de las actividades transcurrió de manera puntual y ordenada, aunque no faltaron las quejas por el robo de tiempos o espacios ni las huidas intempestivas de algunos grupos, pues ya estaban sobre el escenario los instrumentos de quienes actuarían después de ellos. Asimismo, la gente se reveló impresionantemente participativa y, al parecer, dispuesta a disfrutar de tan vasta oferta cultural.

El cierre del festival –que se prolongó durante tres horas– corrió a cargo de Luis Eduardo Aute, verdadero forjador de quimeras y diseminador de giralunas, razones por las cuales resultó una buena elección para clausurar una celebración como esta. El artista español, quien cuenta ya con 40 años de trayectoria y posee una curiosidad infinita que lo ha llevado a la poesía, a la pintura, al cine y quién sabe a cuáles fértiles lugares, se encuentra presentando su disco Al día de hoy, el cual contiene, entre otras curiosidades, textos en varios idiomas y un himno al onanismo. Finalmente, queda la invitación para visitar su portal en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, en donde se hallan los poemas del cantautor, que no son malos o, por lo menos, no son nada aburridos.


* Texto correspondiente a la plana cultural de mes de noviembre.

2 de noviembre de 2007

Sensibilidades

Valle de Bravo, Estado de México.- En medio de una atmósfera íntima y bohemia, como parte de las actividades correspondientes al 5º Festival de las Almas –que continuará celebrándose, en once distintos foros, hasta el próximo 3 de noviembre–, el cantautor quintanarroense Víctor Mayer se presentó el pasado jueves 1º de noviembre, en punto de las 18:00 horas, en la Casa Abierta.

Durante poco más de una hora, Mayer deleitó a la audiencia –que prácticamente abarrotó el pequeño recinto– con un repertorio constituido por canciones ya clásicas de la corriente de la nueva trova cubana, como El breve espacio, de Pablo Milanés; Ojalá, Quién fuera y Unicornio azul, de Silvio Rodríguez, y Sin tu latido, del español Luis Eduardo Aute. Asimismo, interpretó algunas de sus composiciones, como A dónde irán, Vida a cuestas y Del mar y de ti, tema que da nombre a la producción discográfica que recoge este conjunto de temas.

Enmarcado por un escenario a media luz y únicamente acompañado por su guitarra, el cantautor consiguió despertar, a través de su voz y los acordes, la pasión, la emotividad y la nostalgia de la concurrencia –que no dudó, en ningún momento, en formular diversas peticiones y en corear gran parte de las melodías incluidas en el programa–; así, envolvió al atardecer vallesano en un ambiente propicio para el amor, la memoria y la reflexión. De esta manera, recordó que, a pesar de las diferencias culturales que existen entre las naciones hispanoamericanas, la sensibilidad frente a las manifestaciones artísticas proviene de la misma raíz y contribuye a nutrirla; en consecuencia, nos acerca más a nuestra esencia humana. Este punto de vista, además, se entrelaza con uno de los objetivos centrales de este Festival: propiciar la reunión de las expresiones artísticas y culturales de la humanidad, con la finalidad de promover la reflexión alrededor de los valores propios de la civilización contemporánea.

Risas y alegría

Valle de Bravo, Estado de México.- En el marco de las actividades correspondientes al 5° Festival de las Almas –que continuará celebrándose, en once foros diferentes, hasta el próximo 3 de noviembre–, el pasado miércoles 31 de octubre, a las 19:00 horas, una repleta Alameda del Bicentenario estalló en alegría y carcajadas con la presentación del espectáculo Réquiem por un payacho, que corrió a cargo de la Comparsa la Bulla.

Fundada en 2001 y conformada por nueve jóvenes mexicanos provenientes de diversas disciplinas artísticas, esta compañía busca sustraer al teatro de los espacios convencionales y devolverlo a su origen público; por tales razones, el objetivo de sus montajes radica en brindar al público la posibilidad de participar en la concepción y la creación del hecho teatral. En esta ocasión, en medio de un ambiente lúdico y festivo –provisto, también, de tonos fársicos–, los integrantes de la comparsa ofrecieron una divertida función en honor al fallecido payaso Roberto. Durante su curso, ejecutaron toda clase de vistosas suertes con diversos elementos arraigados en la tradición circense, como navajas, bolos y antorchas; además, convocaron, en numerosas oportunidades, tanto en el escenario como entre los asientos y las gradas, la participación del público –quien se mostró gustoso de colaborar con la Bulla e incluso bromeó con sus integrantes–. Ésta se tornó especialmente intensa hacia el final de la representación, cuando, acompañados por un animado fondo de música en vivo, los espectadores subieron al foro para colocar flores en el féretro del payaso muerto y celebrar, con un jubiloso baile, la fortuna de estar vivos y tener la oportunidad de sonreír.

De esta manera, con múltiples recursos técnicos, escénicos y actorales, los miembros de Comparsa La Bulla –quienes también han participado en el 1° Encuentro Académico de Clown y Humor Escénico (2005) y en el Festinarte (2007)– demostraron que el arte circense y el teatro callejero pueden alcanzar altos niveles de calidad y cautivar a la audiencia, quien quedó absolutamente fascinada por esta función, que calificó de “hermosa”, “muy bien lograda” y “simplemente espectacular”.

La exploración de la angustia

Valle de Bravo, Estado de México.- En el marco de las actividades correspondientes al 5° Festival de las Almas –cuya celebración se prolongará hasta el próximo 3 de noviembre, en once foros diferentes–, el pasado miércoles 31 de octubre, Perla Quintero presentó, en el auditorio del Centro Regional de Cultura de Valle de Bravo “Joaquín Arcadio Pagaza”, un provocativo recital de danza contemporánea denominado Alma desnuda.

En punto de las 17:00 horas, la bailarina emergió de entre los espectadores y, ataviada con un vestido rojo y un saco del mismo color, subió al escenario, el cual, de acuerdo con su propuesta artística, lucía lóbrego y despojado de cualquier tipo de adorno. Tras ejecutar algunos pasos dubitativos, comenzó a danzar, mientras sujetaba un maltratado portafolio, al ritmo de Al fin me armé de valor, tema interpretado por el popular grupo de pop Elefante. Minutos después, en medio de movimientos tensos y acelerados, arrojó el portafolio en una clara de señal de cansancio por la vida cotidiana. A partir de ese momento, el primer acto del espectáculo se convirtió en una exploración alrededor las razones que generan angustia en el ser humano, como la soledad, la culpa y la incapacidad de comunicarse consigo mismo; además, reflexionó en torno los elementos a los que recurre la sociedad moderna en su tentativa por mitigar –y evadir– sus conflictos espirituales, como las drogas y las bebidas alcohólicas.

Después de un breve intermedio, Quintero apareció en el escenario para dar inicio al segundo segmento del recital. Únicamente cubierta por una densa capa de pintura dorada, roja y azul y acompañada por un conjunto de melodías suaves y pausadas, hizo gala de su expresividad corporal con una coreografía llena de matices, fluctuante entre el estremecimiento y la sensualidad. Al final, envuelta en un largo manto verde semejante a una crisálida, destacó la importancia –como prefigura el nombre de su espectáculo– de desnudar la propia alma y ahondar en uno mismo para superar la intranquilidad y el desconsuelo. De esta manera, Perla Quintero demostró que la danza contemporánea, más allá de sus implicaciones estéticas, se encuentra llena de proposiciones ligadas a su contexto social y cultural.

31 de octubre de 2007

Evocaciones y memoria

Valle de Bravo, Estado de México.- Como parte de las actividades comprendidas en el 5° Festival de las Almas –que continuará celebrándose en Valle de Bravo hasta el próximo 3 de noviembre, en once distintos foros–, Regino Rodríguez Boti, psiquiatra y escritor cubano, presentó en la Casa Abierta, el pasado miércoles 31 de octubre a las 12:00 horas, su libro Bajo el cielo de México, una composición ecléctica oscilante entre la crónica, la novela y el relato recientemente editada por el Instituto Mexiquense de Cultura.

Alrededor de una mesa de trabajo que reunió a Benjamín Araujo, Rafael Canalero, Santos Guadalupe Elis y Carlos Valenzuela, el público –conformado, principalmente, por alumnos de preparatoria– tuvo la oportunidad de ampliar, a través de la literatura, su perspectiva en torno a las relaciones culturales y literarias que sostienen México y Cuba. Tales vínculos se encuentran ilustrados, en el caso de este texto, mediante la narración de la amistad entre tres destacados artistas: el músico mexicano Juventino Rosas y los cubanos Gonzalo Escalante, artista plástico, y Regino E. Boti, poeta y autor de Arabescos mentales.

A propósito de Bajo el cielo de México –que lleva, además, el mismo nombre que un exitoso programa de radio que se transmite en Cuba desde hace más de cinco décadas–, Carlos Valenzuela –egresado de la Licenciatura en Letras Latinoamericanas y corrector de estilo en la Subdirección de Publicaciones del IMC– mencionó que, gracias a su manejo de una “prosa concisa y pulcra”, Rodríguez Boti consiguió construir un relato ameno, apropiado para impulsar el fomento a la lectura entre los jóvenes. Por su parte, Santos Guadalupe Elis –psicólogo, educador y colaborador de numerosas revistas de circulación nacional– afirmó que una de las cualidades más notables de este texto radica en su capacidad para recrear, con un lenguaje sencillo, los matices de diversos ambientes cubanos y mexicanos; asimismo, leyó un breve texto lírico compuesto en honor a Rodríguez Boti.

Posteriormente, Rafael Canalero –ensayista, novelista y profesor universitario– subrayó la importancia de ubicar este ejercicio creativo en su contexto estético e histórico, correspondiente a la época de transición entre el modernismo y las vanguardias latinoamericanas, cuyo cruce revela, en la prosa de este escritor cubano, un “respeto profundo por la palabra”. Por último, Benjamín Araujo –poeta, ensayista y editor– destacó la trascendencia de emprender –y de leer y comentar– proyectos literarios de este tipo, que permitan acercar las expresiones culturales de los distintos pueblos latinoamericanos.

Tras este conjunto de intervenciones, el cantautor cubano Lorenzo Cisneros Topete interpretó, guitarra en mano, algunos ritmos tradicionales de esta isla caribeña. Al ritmo de sones como A dónde irán y temas de trova como El son de la loma, invitó a cantar y a aplaudir a los concurrentes, quienes pudieron percibir, desde diversas ópticas artísticas, la solidaridad existente entre el pueblo cubano y el mexicano.

Los matices de la literatura

Valle de Bravo, Estado de México.- En el marco de las actividades correspondientes al 5° Festival de las Almas –que continuará celebrándose, en once foros diferentes, hasta el próximo 3 de noviembre–, el pasado 30 de octubre, a partir de las 11:00 horas, el auditorio del Museo “Joaquín Arcadio Pagaza” se convirtió en la sede del Encuentro de narradores entre dos valles: Distrito Federal y Estado de México, el cual se desarrolló en dos etapas y reunió a una docena de autores provenientes de diversas regiones del Valle de México y del Valle de Toluca.

El primer ciclo, que se llevó a cabo entre las 11:30 y las 14:30 horas, contó con la presencia de Delfina Careaga, Martín Mondragón Arriaga, Emma Mauricia Moreno, Verónica Olguín Vigil y Paco Pacheco, quienes discutieron en torno a la trayectoria, las innovaciones, las aportaciones y los enfoques de la literatura mexicana –y mexiquense– contemporánea; asimismo, aprovecharon la ocasión para compartir con la concurrencia algunas de sus creaciones literarias más representativas.

Delfina Careaga –quien se ha desempeñado como novelista, dramaturga y guionista; además, ha participado en el diseño de numerosas historietas– se encargó de iniciar este diálogo con la presentación de su ponencia La narrativa mexicana contemporánea. Durante cuarenta minutos, la ganadora del Premio Nacional de Teatro (1985) delineó un breve recorrido por la historia de las letras nacionales a partir de la aparición de El Periquillo Sarniento, novela fundamental para comprender las repercusiones del movimiento de Independencia en el espíritu del arte mexicano. En el transcurso de su disertación, esbozó una escueta nómina de algunos de los escritores más importantes de nuestro país, entre los cuales sobresalen Mariano Azuela, Martín Luis Guzmán, Juan Rulfo, José Revueltas, Carlos Fuentes e Inés Arredondo. Por último, subrayó la relevancia del quehacer literario en la configuración de la identidad mexicana.

Posteriormente, Careaga cedió el micrófono a la toluqueña Emma Mauricia Moreno –autora de las novelas Aglaura y La tahona–, quien destacó, como un rasgo esencial de la literatura mexicana moderna, la transición entre el estilo ampuloso, pleno de descripciones y florituras, a un lenguaje más sencillo, que pone de relieve la dimensión existencial y los atributos de los personajes. Minutos más tarde, Martín Mondragón Arriaga –actual coordinador de la Licenciatura en Letras Latinoamericanas, que se imparte en la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma del Estado de México– afirmó que la auténtica intención de la literatura –que corre, de manera paralela, con aquélla propia de la lectura– debe inclinarse más hacia el gozo vital que hacia el sufrimiento. Por su parte, el guanajuatense Paco Pacheco –profesor, periodista y ganador de la mención honorífica del Concurso Nacional de Cuento de San Luis Potosí (1994)– aseveró que uno de los rasgos distintivos del oficio literario de nuestros días reside en la revalorización, frente al discurso abundante e inexacto, del silencio y la contención verbal.

Finalmente, Verónica Olguín Vigil –periodista cultural, locutora de radio y autora de la novela “Las estrellas perdidas” club para solteros– habló de las convergencias y las divergencias presentes en el universo artístico mexicano, el cual, desde su perspectiva, se articula como una “orografía llena de contrastes y altibajos”, que impide que tanto los escritores como los lectores se resignen a la complacencia o a la barbarie. Así, este grupo de intelectuales aseveró, a manera de conclusión, que las letras mexicanas contemporáneas se hallan provistas de suficientes elementos para resultar atractivas; no obstante, es necesario unir esfuerzos para comprender mejor algunos de los elementos del trabajo literario moderno e involucrar a los lectores en los múltiples descubrimientos que pueden hacerse a través de la literatura.

Emociones y sensibilidad

Valle de Bravo, Estado de México.- Como parte de las actividades englobadas en el 5° Festival de las Almas –que continuará desarrollándose, en once distintos foros, hasta el próximo 3 de noviembre–, la multifacética intérprete de trova mexicana contemporánea, Malena Durán, dio a conocer su primera producción discográfica, Ya es tiempo, el pasado 29 de octubre a las 17:00 horas, en la Alameda del Bicentenario.

Impecablemente vestida de negro, enmarcada en la belleza del atardecer vallesano y acompañada por un talentoso cuarteto de músicos –en el piano, Gerardo Bátiz; en la guitarra, Ángel Chacón; en el bajo, Juan Cristóbal Pérez y, en las percusiones, Patricia Piñón–, la cantante de origen toluqueño despertó la sensibilidad y las emociones de la concurrencia con una combinación de ritmos afrocaribeños y latinoamericanos reunidos en canciones como Pavorreal, Al centro de un beso, Veneno, Críptico, La flor del amaranto –melodía con la cual algunas parejas abandonaron sus asientos y se animaron a bailar– e Isela. Cabe destacar que la inclusión de estas canciones, compuestas por Mauricio Díaz El Hueso, David Haro, Jorge Morenos y Carmina Cannavino, entre otros, refleja su interés por difundir el trabajo creativo de los jóvenes mexicanos, quienes, desde su punto de vista, se encuentran desarrollando una labor interesante, coherente y propositiva.

Tras una hora de compartir con el público su voz potente y cristalina, sus sentimientos y su pasión por la música, Malena se despidió, visiblemente conmovida, del auditorio. Sin embargo, pocos minutos después, regresó al escenario para interpretar Sol de suerte y Quien parará, tema con el cual se trasladó, sin abandonar el tono apasionado que sostuvo durante la totalidad de su presentación, de las evocaciones amorosas a la reflexión política y social.

De esta manera, Malena Durán –quien también se ha presentado en el Primer Festival del Río, en Juchitán (1993 y 1995), en el Festival Internacional Quimera, en Metepec (1994 y 1995) y en diversas ciudades europeas– demostró su capacidad para transitar de un género a otro, lo cual ha dado lugar a las múltiples variedades que ha asumido a lo largo de su trayectoria musical. Además de su experiencia como solista, ha colaborado con Real de Catorce, Consumatum Est, Jaguares y Willie Colón. Por otro lado, en 2000, participó, con el tema En esta tierra, en el disco Mexican Divas II, al lado de figuras de la talla de Eugenia León, Tania Libertad, Magos Herrera y Lila Downs.

La muerte sabe a buen humor

Valle de Bravo, Estado de México.- Dentro de las actividades correspondientes al 5° Festival de las Almas –que continuará celebrándose, en once foros diferentes, hasta el próximo 3 de noviembre–, la compañía dramática Teatro de la Calle presentó, durante el mediodía del pasado lunes 29 de octubre, en el jardín principal de Valle de Bravo, su espectáculo La muerte sabe a azúcar (comparsas de calaveras y mojigangas).

Ante un nutrido público infantil –el kiosco y sus alrededores se encontraban repletos de pequeños asistentes, muchos de ellos vestidos con su uniforme escolar–, este grupo de jóvenes actores egresados de la Licenciatura en Arte Dramático, impartida en la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma del Estado de México, representó una de las múltiples variaciones del conocido cuento Francisca y la Muerte. En esta ocasión, se decantaron por un estilo ameno, fársico y humorístico, colmado de ironía e impregnado de expresiones, coplas y refranes populares que amenazaban con dejar a la audiencia “muerta de la risa”, pues “más vale morir riendo que vivir penando”. Estos elementos, que contribuyeron a reflejar fielmente la perspectiva mexicana alrededor de la muerte –famosa por su temperamento desenvuelto y su aparente ligereza–, se conjugaron con algunas piezas musicales festivas y alegres, que sirvieron para acompañar un conjunto de danzas compuestas por movimientos exagerados. Del mismo modo, los miembros del grupo teatral se engalanaron con un colorido vestuario, aderezado con vistosas máscaras que imitaban las tradicionales calaveras de azúcar que acostumbran elaborarse durante las festividades del Día de Muertos.

Así, la compañía dramática dirigida por Blanca Lilia Reyes y Alejandro Flores Solís consiguió cautivar la atención del auditorio infantil; además, colaboró a acercarlo a la esencia de una de nuestras tradiciones culturales más arraigadas y distintivas. De esta manera, se entrelazó con uno de los objetivos más relevantes del 5° Festival de las Almas: celebrar las manifestaciones artísticas mexicanas, especialmente aquéllas en torno al Día de Muertos, y ligarlas con sus expresiones universales. En efecto, la vida y la muerte constituyen experiencias que nos atañen a todos los seres humanos y, por lo tanto, nos reúnen alrededor de dudas y vacilaciones semejantes, cuya posible respuesta reside en el arte.

Tradición e imaginación

Valle de Bravo, Estado de México.- Enmarcado por la celebración del 5º Festival de las Almas –que continuará desarrollándose hasta el próximo 3 de noviembre–, el kiosco del jardín principal de Valle de Bravo, durante el mediodía del pasado domingo 28 de octubre, se llenó de las aventuras, la imaginación y las historias provenientes de las voces de los cuentacuentos Álvaro Santillán y Jazmín Juárez, quienes presentaron su espectáculo Los mil y un cuentos.

Inspirada –como claramente indica su nombre– en la rica tradición emanada de compilaciones literarias como Las mil y una noches, esta presentación se enfocó a subrayar, en un mundo paralizado por el desinterés en la escritura, la flexibilidad del sustrato oral de innumerables cuentos y leyendas. En concordancia con uno de los propósitos principales de este importante encuentro artístico y cultural, consistente en entrelazar las diversas perspectivas proyectadas alrededor de la muerte con una gran multiplicidad de visiones artísticas, los narradores escenificaron cuentos como Francisca y la Muerte –famoso gracias a su inclusión, desde hace un par de décadas, en uno de los libros de lectura editados por la Secretaría de Educación Pública– y leyendas tan antiguas y populares como La Llorona.

Aprovechando la naturaleza maleable característica de los relatos orales, Santillán y Juárez introdujeron leves modificaciones espaciales y temporales que permitieron despertar la fantasía e involucrar activamente a los paisajes y al público vallesano. Además, los cuentacuentos recurrieron a la ejecución de diversos instrumentos musicales –como la flauta dulce y los tambores–, gestos y movimientos corporales y una amplia gama de modulaciones vocales; así, recrearon diferentes atmósferas y resaltaron los matices y los rasgos distintivos de cada personaje. De este modo, el espectáculo dejó de ser una mera representación oscilante entre lo teatral y lo literario y se convirtió en un diálogo vivo, en cuyo curso los espectadores soñaron y jugaron con el lenguaje.

Al concluir con la presentación, tanto Álvaro Santillán como los organizadores destacaron la necesidad de preservar la tradición oral desde nuestros núcleos familiares, pues ésta resulta fundamental para consolidar la sensibilidad estética y alimentar la capacidad de asombro de chicos y grandes.

Bailes, ritmos y alegría

Valle de Bravo, Estado de México.- El 5° Festival de las Almas se iluminó, a las 19:00 horas del pasado sábado 27 de octubre, con la música, el baile y el buen humor del multipremiado cantante dominicano Wilfrido Vargas. Acompañado por una orquesta internacional –encabezada por su hija, la modelo, cantante y actriz Alina Vargas– y ante una Alameda del Bicentenario absolutamente llena –según las estimaciones del personal de Protección Civil, se encontraban reunidas entre 3 500 y 4 000 personas–, el Rey del Merengue ofreció un concierto que, en sus propias palabras, sólo podría calificarse como “espectacular”.

En efecto, durante poco más de dos horas, el famoso compositor, arreglista, trompetista y vocalista invitó a la multitud a fundirse con los miembros de su orquesta, coreando las canciones que, desde hace más de treinta y cinco años, lo coronaron como uno de los máximos expositores de la música latinoamericana. Así, al ritmo de “Volveré”, “El jardinero”, “Abusadora”, “A mover la colita” y “El baile del perrito”, entre otros temas igualmente populares, el público, aún desde sus asientos, se olvidó del frío y dio rienda suelta al baile y la alegría e, incluso, tuvo la oportunidad de subir al escenario –por lo demás, bastante discreto: únicamente resaltaron sus innumerables juegos de luces– para participar en un animado concurso de merengue, aderezado por la presencia del hijo menor de Wilfrido, el pequeño Will Cameron. De la misma manera, la audiencia se rindió ante el talento y el carisma de Alina, con quien estableció un vivaz diálogo de voces y cadencias.

Conmovido por la presencia, entre los asistentes, de una sencilla bandera de la República Dominicana, Vargas destacó lo emocionante que le resulta, luego de cuatro largos años de ausencia, presentarse en un escenario mexicano; asimismo, subrayó la calidez del auditorio vallesano, al cual le atribuyó, con una sonrisa y los brazos abiertos, el éxito del concierto. Finalmente, tras una despedida tan cálida y alegre como el resto de su recital, volvió a la Alameda del Bicentenario para interpretar, por segunda ocasión, “Abusadora”. De este modo, concluyó con uno de los acontecimientos más esperados –y, también, más concurridos– de este Festival, que continuará desarrollándose, en once foros diferentes, hasta el próximo 3 de noviembre.

Los colores de la danza regional

Valle de Bravo, Estado de México.- Como parte de las actividades comprendidas en el 5º Festival de las Almas –cuya celebración concluirá el próximo 3 de noviembre–, el jardín central de Valle de Bravo acogió, el pasado domingo 28 de octubre a las 16:00 horas, a la comparsa Los Calaveras. Acompañada por la Orquesta Ensueño –conformada por un ensamble de numerosos instrumentos de viento, entre los que se cuentan la trompeta y el saxofón–, esta agrupación ofreció al público vallesano una muestra de algunas de las danzas regionales con las cuales participa anualmente en el Carnaval de Chimalhuacán, considerado uno de los más largos del mundo, pues tiene lugar durante setenta días, entre los meses de enero y abril. Asimismo, se trata de una de las festividades con mayor participación popular, dado que reúne a más de setenta comparsas.

Durante noventa minutos, los treinta integrantes de Las Calaveras atrajeron la atención de su auditorio con la ejecución de dos ritmos característicos de su región: las virginias –representadas por La mula bronca, Los tarzanes y Las calaveras– y las cuadrillas –encarnadas por Don Pedrito, Qué linda es mi tierra y Los cardenales–. En ambos casos, se trata de melodías y coreografías en las cuales se conjugan la abundancia, la alegría, la jovialidad y la coquetería; es decir, de música y movimientos que concuerdan de manera exacta con el espíritu carnavalesco, el cual se resume en una celebración de la vida y sus placeres. Además, estos aspectos se entrelazaron con un atractivo vestuario, dotado de colores sólidos y contrastantes, decorado con piezas de plata y delicados bordados con motivos alusivos a la cultura prehispánica y a algunas representaciones de las leyendas mexicanas tradicionales. Asimismo, la comparsa se engalanó con algunos accesorios que, sin duda, contribuyeron a subrayar la identidad de Chimalhuacán, como vistosos sombreros y llamativas máscaras.

De esta manera, el 5º Festival de las Almas reafirmó uno de sus propósitos centrales: festejar la vastedad de las tradiciones culturales típicas del Estado de México y destacar sus vínculos con las diversas manifestaciones artísticas universales. En efecto, la presentación de la comparsa Los Calaveras constituyó una valiosa oportunidad para conocer y acercarnos a las riquezas de la danza regional mexiquense.

Pasión y profesionalismo

Valle de Bravo, Estado de México.- En el marco de la celebración del 5° Festival de las Almas, el pasado sábado 27 de octubre, a las 17:00 horas, el auditorio “Manuel Hinojosa Giles” de la escuela primaria “Joaquín Arcadio Pagaza” se engalanó con la presentación de la compañía de danza contemporánea México en movimiento, fundada y dirigida por la maestra Amalia Viviana Basanta Hernández, hija de la ya legendaria maestra Amalia Hernández y el exitoso escritor argentino Joaquín Basanta; además, es creadora de una de las academias de danza más importantes de nuestro país.

Durante poco más de noventa minutos, el auditorio disfrutó de un conglomerado de manifestaciones dancísticas tradicionales y contemporáneas; surrealistas y costumbristas; antiguas y modernas, acompañadas de una suma de piezas musicales que incluye composiciones originales y melodías del dominio público. Repartido en tres segmentos provistos de temas y emociones diferentes –Canciones mexicanas, Pasos de mi memoria y Sueños–, el programa –denominado, a propósito de esta circunstancia, Trilogía mexicana– buscó reflejar la confluencia entre las tradiciones nacionales, sobre todo aquéllas situadas alrededor de la celebración del Día de Muertos; los movimientos rápidos y precisos del ballet actual y la cadencia natural de los ritmos mexicanos y latinoamericanos, sin olvidar la experimentación con temas recurrentes en el arte universal, entre los que se cuentan el amor, el deseo, la armonía, la nostalgia, los celos, la muerte y el olvido.

Para ello, México en movimiento recurrió a una escenografía sencilla, que apenas insinuaba la frescura y la profundidad de la noche; una iluminación tenue, que permitió destacar la complementariedad entre la claridad y las sombras, y un vestuario sencillo, dotado de la riqueza cromática característica de la cultura nacional. Con estos elementos, jóvenes bailarines como Andrea Ruy, Ana Laura Barragán, Mariana Pérez Marentez, Sandra Rodríguez, Brenda Walls, Mónica Melisa, Carlos Alberto Zárate, Luis Bravo y Walberto Tenorio, entre otros, desplegaron un espectáculo ágil y expresivo que, mediante el entrelazamiento de la pasión por la danza y el profesionalismo en su ejecución, consiguió conmover a los espectadores, quienes reconocieron con sus aplausos el esfuerzo de esta talentosa compañía.

Una alternativa para la creatividad

Valle de Bravo, Estado de México.- En el marco del 5° Festival de las Almas –que se llevará a cabo, a instancias del Instituto Mexiquense de Cultura, del 26 de octubre al 3 de noviembre en esta localidad–, esta mañana dieron comienzo, en la explanada de la Presidencia Municipal, los talleres de creatividad infantil. Proyectados para verificarse diariamente en un horario de 9:00 a 12:00 horas, estos talleres permanecerán abiertos al público infantil vallesano hasta el 2 de noviembre. Durante su curso, los pequeños podrán participar en la elaboración de objetos artísticos y plásticos, juguetes populares y títeres; a través de técnicas como el repujado y materiales como el papel, la cartulina, la pintura, los pasteles, la plastilina y la madera.

A decir de los organizadores, la mayoría de las actividades comprendidas en los talleres de creatividad se asemejan a aquéllas que se desarrollan en las aulas de educación preescolar y primaria; sin embargo, persiguen finalidades muy distintas: mientras que ésta se encamina a la formación habilidades, destrezas y conocimientos concretos, aquéllos pretenden colaborar a que los niños despierten su sensibilidad, exploren sus capacidades para expresar y crear y, de esta manera, descubran distintas perspectivas para ver e interpretar al mundo. Asimismo, los talleres aspiran a ligar este conjunto de experiencias con la preservación de las tradiciones mexicanas vinculadas con el Día de Muertos, una de nuestras señas de identidad y cultura más relevantes.

En un sentido similar, los talleres de creatividad se encuentran conectados con dos factores fundamentales para la formación artística integral de los pequeños: por un lado, con el trabajo escolar cotidiano –por ejemplo, las propias instituciones educativas facilitan y promueven la asistencia de los niños–; por otro, con el programa estatal Alas y raíces, el cual procura involucrar a la población infantil, mediante espectáculos, exposiciones plásticas, recitales literarios y círculos de lectura, con las actividades artísticas y culturales verificadas en su comunidad, de manera que puedan intervenir en estas esferas no sólo como espectadores, también cómo creadores.

Con estos elementos, el Instituto Mexiquense de Cultura procura establecer un trabajo constante y continuo que permita intensificar, entre las nuevas generaciones, la capacidad de apreciación de eventos de naturaleza homóloga a la del propio Festival de las Almas. Por estas razones, vale la pena acercarse tanto a los talleres de creatividad del 5° Festival de las Almas como al Centro Regional de Cultura de Valle de Bravo.

Las voces desde las Almas

Por Margarita Hernández Martínez

Pese al frío, los problemas de difusión y el desorden de última hora típico de estos eventos, el 5° Festival de las Almas se ha desarrollado con éxito y en calma. Con una afluencia variable –coexisten los eventos prácticamente vacíos con los escenarios llenos a reventar–, el Festival todavía dista de consolidarse como una celebración del tamaño del Internacional Cervantino; sin embargo, ha conseguido avanzar, llamar la atención de la población de Valle de Bravo –incluso, de quienes viven en localidades como Colorines, situadas fuera de la zona de influencia de los programas de difusión cultural promovidos por el Instituto Mexiquense de Cultura– y congregar a un buen número de artistas, algunos de los cuales se han presentado, también, en el Quimera y en el ya mencionado Cervantino.

Sólo por estas razones, he decidido poner en línea algunos de los comunicados de prensa que he elaborado en el curso de los últimos días. Como cualquier boletín, los que aparecen en las siguientes entradas obedecen a la necesidad de difundir rápidamente la información, sin proporcionar más que los detalles esenciales. Dadas estas circunstancias, les recomiendo que comparen y contrasten los textos aparecidos en este blog con aquello que se publica en otros medios periodísticos –como Milenio e Impulso, que han estado presentes desde el ínicio del Festival–. Igualmente, les ofrezco una disculpa por no proporcionarles fotografías de ninguno de estos eventos. Me resulta complicado, en medio de tanto caos y prisas, obtener algunas imágenes. No obstante, una visita por los medios periodísticos que les recomiendo puede ayudar a resarcir estas carencias.

27 de octubre de 2007

Día uno

Por Margarita Hernández Martínez

Como les informamos en su oportunidad, ayer comenzó el 5º Festival de las Almas. Valle de Bravo está hermoso. El frío de los últimos días (como ustedes saben, se nos juntaron dos frentes fríos con viento huracanados en pleno centro del país) no le ha hecho mella. Tampoco ha desanimado al público. Hay muchos turistas, pero también gran cantidad de vallesanos.

Hoy me toca cubrir mis primeros eventos. Espero que los boletines me queden decentes (los escribiré, ya se sabe, bajo mucha presión, mucha más de la que estoy acostumbrada) para poder subirlos a este blog, especialmente como curiosidad cultural para gente que se encuentra lejos (como Marc, que vive en Barcelona). También porque hay algunas actividades que valen mucho la pena. Ayer, por ejemplo, el Ballet Floclórico de Ossetia, Alania, me recordó muchas cosas, algunas de las cuales se habían desbidujado con mi tenso y aletargado estado de ánimo actual (¿Se fijan? Nunca había escrito cosas tan personales por acá. Ustedes disculparán. Este blog es muy serio):

Es posible cortejar con la danza.
Ese acto de cortejo es hermoso. Y nótese que no estoy hablando de amor, simplemente del cortejo, del gusto por alguien, de la delicadeza y la precisión de sus movimientos, de la capacidad de resumirse en miradas.
La lucha y la caza tienen una belleza que la vida moderna ya no nos permite conocer.
El cuerpo, tan cosificado ahora, sí puede conectarse íntimamente con el alma (para aquellos que crean en ella, por supuesto).

Me sorprendió también ver a tanta gente por allá, sobre todo después de que casi nos cae encima (yo estaba sentada en primera fila, por evidentes razones – algo bueno tiene que tener eso de tener pases de prensa) el castillo para declarar la inauguración oficial. Sin embargo, la forma en la que la gente ve el arte da mucho qué pensar. Ya hablaremos de eso en otra ocasión, probablemente en la próxima página cultural de El Espectador.

Por lo pronto, si tienen ustedes la oportunidad de venir para acá, les recomiendo que lo hagan. No sólo para redescubrir Valle de Bravo (que, de verdad, luce mucho más bello que la ùltima vez que vine), sino para darse la oportunidad de conocer las manifestaciones artísticas de otros lugares.

22 de octubre de 2007

Otro préstamo con créditos




Da mucho gusto saber que hay vida en la Facultad de Humanidades de la UAEM, mucho más allá de las caóticas manifestaciones conmemorativas del 2 de octubre. Da, también, muchísimo gusto saber que las Brigadas Universitarias Multidisciplinarias –que son la opción más socorrida a la hora de decidir qué actividades desarrollar como servicio social– son útiles y pueden beneficiar la esfera cultural mexiquense. La noticia, aunque un poco atrasada, habla por sí sola. Desde aquí felicitamos a nuestros compañeros e invitamos a nuestros lectores a acercarse a esta pequeña biblioteca y, si es posible, procurar donaciones y apoyos para ella.

(La nota también puede leerse en su fuente original, perteneciente al diario Poder Edomex)

Brigada Universitaria fundó Biblioteca en San Mateo Atenco

* Los libros fueron regalados –principalmente– por catedráticos de la Facultad de Humanidades y la propia Secretaría de Difusión Cultural de la UAEM.

* Paralelamente a estas actividades, los alumnos de Humanidades realizaron un Taller Infantil de Lectura, en el que participaron alrededor de 30 niños del municipio.

La Brigada Universitaria integrada por seis estudiantes de la Licenciatura en Letras Latinoamericanas y un egresado de Filosofía fundaron en el Barrio de Guadalupe, municipio de San Mateo Atenco, la Biblioteca Pública “Alejandro Ariceaga”, que, con un acervo inicial de mil volúmenes, prestará servicio a la población en general.

Al encabezar la inauguración de este espacio, acompañado del delegado barrial, Carlos Porcayo Pérez, el jefe del Departamento de Desarrollo Comunitario de la Máxima Casa de Cultura mexiquense, Eliseo Valdés Nava, destacó que estos alumnos forman parte del conjunto de 400 que integran las 49 brigadas que realizan servicio comunitario en 32 municipios mexiquenses.

En entrevista, dos de las alumnas participantes en la fundación de la biblioteca –que prestará servicio de lunes a viernes, en un horario de 10 a 18 horas–, Eugenia Valencia García y Nadia Soria Ortega, señalaron que los libros fueron regalados –principalmente– por catedráticos de la Facultad de Humanidades y la propia Secretaría de Difusión Cultural de la UAEM.

Sin embargo, dijeron, también se realizaron eventos en el propio municipio de San Mateo Atenco, como un Kilómetro del Libro, y se contó con la donación de algunos otros por parte del Centro Cultural Mexiquense, por lo que se logró un acervo muy completo que abarca todas las áreas de la ciencia.

El proyecto, con el que este grupo de alumnos –conformado también por Alma Baltazar Medina, Diana Rosas Carvajal, Azalea Saldaña, Guadalupe López Vidal y Elías Fuentes Guillén– realizó su servicio social, comprendió más de seis meses de trabajo que incluyeron adecuación del local –cedido por la Delegación y el mobiliario por los delegados–, así como la selección y catalogación de los libros.

Cabe destacar que, paralelamente a estas actividades, los alumnos de Humanidades realizaron un Taller Infantil de Lectura, en el que participaron alrededor de 30 niños del municipio y que fue complementado por asesorías en materias como Matemáticas y Español.

En este contexto, Eliseo Valdés Nava enfatizó que las actividades que realiza la Universidad en diversas localidades de la entidad no serían posibles sin el apoyo y trabajo en equipo entre autoridades, gente de la comunidad y los universitarios, por ello, la UAEM está interesada en continuar trabajando con las comunidades y resaltó que el apoyo de los universitarios, a través de las Brigadas, puede darse en todas las áreas del conocimiento.

El delegado, Carlos Porcayo Pérez, reconoció el trabajo de gestoría de los universitarios y el hacerlos ver el papel tan significativo que tiene “impulsar la educación como base fundamental del progreso de la comunidad”.

En el contexto de la inauguración, la niña Nancy Pérez Gutiérrez manifestó que “la biblioteca servirá para leer por gusto o para satisfacer alguna curiosidad o duda, para encontrar respuestas e investigar tareas y trabajos escolares”, por lo que agradeció a las autoridades universitarias haber enviado a la Brigada, con la que además “leímos cuentos, cantamos, hicimos dibujos y vimos películas. Nos divertimos mucho, pero también nos enseñaron a sumar, dividir, restar y a los niños pequeños a dibujar”.

Cabe destacar que, a pesar de que su trabajo ha concluido, este grupo de universitarios dará seguimiento al proyecto, por lo que ya gestionaron ante la Delegación del Barrio de Guadalupe la contratación de dos personas para que se hagan cargo de este espacio cultural, cuyos servicios ya son utilizados principalmente por estudiantes de los niveles primaria y secundaria de la localidad.




* La imagen corresponde a una fotografía de juventud de Alejandro Ariceaga, un escritor, periodista y editor fundamental para comprender la actividad literaria desarrollada en el Estado de México durante la segunda mitad del siglo XX.

21 de octubre de 2007

Para soñar despiertos


Por Margarita Hernández Martínez

Sin lugar a dudas, Mario Iván Martínez es uno de los artistas más activos dentro del panorama cultural mexicano. Dueño de una naturaleza camaleónica, ha desarrollado una intensa actividad profesional como actor y cantante, la cual lo ha llevado a encarnar a Maximiliano de Habsburgo en la teleserie histórica El vuelo del águila y al emperador Agustín de Iturbide en la puesta en escena de 1822, el año en que fuimos Imperio; asimismo, lo ha conducido a explorar sus dotes interpretativas como tenor del conjunto vocal Ars Nova.

Su desempeño en el cine y el teatro nacional lo ha hecho merecedor de galardones como el Ariel, la Estrella de Plata, el Trofeo Tespis y el Premio ACE. Sin embargo, Mario Iván Martínez también ha optado por alternativas artísticas independientes; por ejemplo, se ha encargado del montaje de programas unipersonales de música, teatro y poesía, cuyos temas van desde la obra de William Shakespeare hasta homenajes a Oscar Wilde y Federico García Lorca.

Interesado por acercar la cultura a la juventud, inició, desde hace varios años, una entusiasta labor como cuentacuentos, la cual se ha trasladado desde escenarios de la talla del Palacio de Bellas Artes hasta la televisión; desde sus presentaciones en vivo hasta la colección de discos compactos Un rato para imaginar. Estos proyectos constituyen, en sus propias palabras, la faceta más gozosa y satisfactoria de su vida profesional, pues le permiten, mediante música atractiva, vistosos muñecos y coloridos telones de papel, difundir creaciones literarias interesantes y variadas. Así, a través de leyendas mexicanas, fábulas provenientes de distintas partes del mundo, cuentos clásicos europeos y relatos de autores latinoamericanos contemporáneos, sus pequeños escuchas despliegan sus fantasías y desarrollan su capacidad para jugar con las palabras y soñar despiertos.

Por estas razones, no es extraño que Mario Iván Martínez se una a las conmemoraciones correspondientes al centenario del natalicio del compositor y cantante veracruzano Francisco Gabilondo Soler, creador de Cri-Cri, autor de numerosos cuentos salpicados de humor e inteligencia y de más de doscientas canciones infantiles que traslucen su amor por la literatura y la naturaleza. Astrónomo aficionado y gran lector de Julio Verne y Emilio Salgari, comparte con Mario Iván el deseo de estimular la imaginación del público más joven de forma lúdica y llamativa, sin olvidar la dimensión crítica y reflexiva inherente a las artes.

De esta manera, enmarcado por la celebración del 5° Festival de las Almas –que se llevará a cabo, bajo la organización del Instituto Mexiquense de Cultura, del 26 de octubre al 3 de noviembre, en Valle de Bravo–, este sorprendente cuentacuentos propone un veloz recorrido por las piezas más representativas del variado repertorio compuesto por El grillito cantor. El 31 de octubre a las 12:00 horas, en la Alameda del Bicentenario, Mario Iván Martínez entregará a su audiencia un programa especial en cuyo curso las narraciones y la música se tomarán de la mano, para, bajo la mirada curiosa propia del explorador, revelar nuevos matices en torno a la obra de Francisco Gabilondo Soler, capaz de renovarse según los sueños y las aspiraciones de cada niño. Finalmente, cabe destacar que esta propuesta teatral coincide con la presentación del disco compacto Descubriendo a Cri-Cri, volumen XIV de la colección Un rato para imaginar.



* Boletín de prensa especial para la difusión del Festival de las Almas. Aparecido en diferentes medios a partir de la segunda quincena de octubre. Para ver el programa completo de esta celebración, consulta http://www.edomexico.gob.mx/portalgem/imc/pdfs/programaalmas07.pdf.

18 de octubre de 2007

Préstamo con créditos

En un blog hermano, perteneciente a la sección cultural del diario Impulso, el escritor y promotor cultural Dionicio Munguía (quien, además, dirige La Comuna Girondo, revista literaria de la que ya hablamos en su oportunidad), escribió el siguiente textito a propósito de la francamente aberrante clausura de la Biblioteca "José María Heredia", ubicada en la ciudad de Toluca. Por desgracia –como siempre–, hubo que esperar a que la cerraran sin mayor aviso para ponerle atención y para comenzar a valorarla.

Ni modo. La escritura sólo parece cobrar sentido con la muerte.

Les dejo la voz de Dionicio:


Las razones del diablo

Bibliotecas cerradas

Por Dionicio Munguía J.

Por muchas razones, la noticia del cierre de la Biblioteca "José María Heredia" representa un retroceso social en el municipio. La prensa local no ha hecho mucho ruido con este cierre y sólo breves notas han salido, la mayor parte medio informando lo que sucedió y lo que va a suceder en ese lugar. Algo lamentable, a pesar de la información contradictoria que ha dado el Secretario de Cultura municipal. Porque el cierre de una biblioteca implica un pensamiento retrógrado y poco entendible en una sociedad que necesita, más que otra cosa, ese tipo de espacios culturales en nuestra ciudad.

Al enterarme del cierre de la Heredia, una ola de indignación llenó mi pensamiento. En varias ocasiones he leído poesía en ese recinto, frente a escolares, frente a personas que llegan a consultar el acervo, y no he sido sólo yo, sino un buen número de escritores, no sólo nacionales o mexiquenses, sino de otros países que se han ido asombrados por la arquitectura del edificio y por la amabilidad de sus empleados.

La biblioteca Heredia representa un espacio de cultura en una zona un tanto desangelada. Enfrente tienen el panteón municipal, a un lado una universidad privada. Existen en un edificio con historia, un edificio bello que alberga un acervo impresionante, mayor aún que muchas bibliotecas del Instituto Mexiquense de Cultura. Ejemplares que solamente podías encontrar en sus estantes y a los cuales tenías acceso amable, sobre todo por Guillermina Nateras, la directora.

Ahora me pregunto por el destino de ese material. Sólo espero que no vaya a parar en los estantes de funcionarios municipales, en las oficinas del municipio o en casas particulares, porque estaríamos asistiendo a un saqueo en despoblado. Y no es tanto por la creación del museo de charrería, sino por el acto en sí, la manera tan escondida en que se hace el cierre de la biblioteca, y la manera soterrada para dar una explicación que justifique el hecho.

La indignación que siento no va a desaparecer tan fácilmente. Soy un lector que aprovechó la biblioteca municipal en Querétaro que, ante la imposibilidad de comprar libros, se metía como ratón de biblioteca a leer todo lo que aquellos estantes permitían. Es por eso que la indignación de saber del cierre de una biblioteca no es tan fácil de eliminar. La cerrazón política, que implica un oscurantismo como el demostrado por el supuesto secretario de cultura del municipio, es un retroceso atroz de nuestra sociedad.

Por eso elevo mi protesta, mínima, ya sé, pero protesta al fin. Ojalá y los pocos que leen esta columna hicieran lo mismo, que elevaran su protesta e hicieran llegar a esta redacción sus cartas abiertas al público (y aquí abuso de este medio). No debemos aceptar este cierre, ni ningún cierre de bibliotecas, porque entonces caeremos en la oscuridad de la ignorancia, aunque al parecer ya hay algunos que cayeron en ella.

16 de octubre de 2007

Gracias



Por Margarita Hernández Martínez

En medio de la trepidante hechura de otros boletines de prensa para el Instituto Mexiquense de Cultura, tengo que tomar aliento. Curioseando entre los blogs –o las bitácoras en línea, para aquellos lectores más puristas– que acostumbro visitar, me encuentro, como si leyera el final de Rayuela (sí, la hermosa novela de Julio Cortázar), con mi propio texto, citado por Porfirio Hernández, compañero de batalla (aunque desconocidos todavía, según creo. Apenas unas palabras cruzadas por correo) en estas lides literarias de todos los días.

Porfirio, te agradezco mucho que hayas trasladado mis palabritas a tu blog. Y en retribución, traslado tus palabras al mío (al nuestro, porque somos muchos. No legión todavía, pero sí bastantes).

Un agradecimiento renovado y un saludo, donde quiera que andes.

15 de octubre de 2007

Ventanas al mundo


Por Margarita Hernández Martínez

Proveniente de la experiencia y de la fantasía, de tierras remotas y de la tradición, el arte constituye, indudablemente, una ventana al mundo. Quien se acerca a sus contornos, sonidos y texturas puede, también, trascender las fronteras del tiempo y del espacio y descubrir realidades diferentes. De esta manera, el arte contribuye a trasladar a las personas del entorno individual, inmediato y cotidiano, al ámbito universal, vasto y reflexivo.

Por estas razones, el 5° Festival de las Almas –que se llevará a cabo, bajo la organización del Instituto Mexiquense de Cultura, del 26 de octubre al 3 de noviembre, en los bellos parajes de Valle de Bravo– ha fijado como su destino principal enriquecer, a través de la reunión de expresiones artísticas originarias de Brasil, Colombia, Cuba, Chile, China, España, Francia, Israel, Japón, Perú, República Dominicana, Rusia y Venezuela, la oferta cultural presente en el territorio mexiquense. Así, aspira a conformarse como un punto de encuentro y de diálogo entre las diversas manifestaciones gráficas, literarias, musicales y dancísticas de la humanidad.

Entre las más de 150 actividades que se desarrollarán en el curso de este Festival, destaca la presentación del Ensamble Estatal de Danza “Alan”, que se verificará el 26 de octubre a las 19:00 horas, en la Alameda del Bicentenario. Oriunda de la República Ossetia Alania, esta compañía de danza folclórica, integrada por reconocidos bailarines y coreógrafos –quienes hacen gala de una excelente condición física y de un elevado virtuosismo–, busca difundir sus tradiciones culturales autóctonas. Para ello, ha viajado por 45 países; como resultado, ha ganado la medalla de oro en el Festival Internacional de Cinco Continentes y el primer lugar en la Competencia Internacional de Rusia “Goleen Apollo”.

Por otra parte, la Alameda del Bicentenario acogerá, el 27 de octubre a las 17:00 horas, a Beto Caletti, quien, tras sus cuantiosas presentaciones en Río de Janeiro, Sao Paulo, Bogotá, Ciudad de México y Buenos Aires, se erige como un importante investigador, escritor e intérprete; por estos motivos, ha sido galardonado con el célebre Premio ACE. En esta ocasión, ofrecerá un concierto de música popular brasileña, la cual invita a emprender una movida travesía desde la samba hasta el chorinho, pasando por el bossa nova.

Asimismo, a las 19:00 horas, el mismo día y en el mismo foro, el dominicano Wilfrido Vargas pondrá a bailar a su auditorio a ritmo de merengue. Su presencia en el Festival resulta un privilegio: a lo largo de más de 25 años de carrera, este ganador de múltiples discos de oro y de platino y nominado a los prestigiosos Premios Grammy ha llevado la música latinoamericana a países como Inglaterra, Francia, Holanda, Italia, España, Argentina, Chile, Brasil, Perú y Puerto Rico, celebrando las ricas vetas pluriculturales que nutren las formas artísticas gestadas en esta parte del mundo.

En idéntico tenor, Café Cola’o aparecerá en el escenario de la Alameda del Bicentenario el 29 de octubre, a las 19:00 horas. Fundada en 2001, esta agrupación multinacional –pues se encuentra integrada por cantantes e intérpretes colombianos, cubanos, peruanos y venezolanos– entregará al público su espectáculo Costa adentro, el cual reúne, en una cálida evocación a la exuberancia del trópico latinoamericano, una gran multiplicidad de ritmos caribeños y afroantillanos, entre los que se cuentan el canbobe, el son y los cantos de manduco.

Por otro lado, en el mismo espacio, el 2 de noviembre a las 19:00 horas, con la colaboración de la Embajada de China en México y del XXXV Festival Internacional Cervantino, tendrá lugar la participación del Ensamble de Canto y Danza de Jilin. En marcha desde 1943, este conjunto se ha presentado en innumerables escenarios nacionales e internacionales, deslumbrando con sus hermosos vestuarios que, acordes con el imaginario del pueblo chino, rememoran la abundancia de la naturaleza. Del mismo modo, el montaje hace honor a los principales elementos de esta cultura milenaria: aves solares que iluminan el tránsito humano por la tierra, ríos que desencadenan la fundación de poblaciones y peces que resguardan su prosperidad.

En este contexto intercontinental, el 3 de noviembre a las 17:00 horas, la Alameda del Bicentenario recibirá a la Orquesta de Acordeones Aretxabaleta. Establecida en España desde 1992, se encuentra constituida por 22 instrumentistas, cuyas edades oscilan entre los 15 y los 25 años. Pese a la juventud de sus miembros, la Orquesta goza de un gran reconocimiento, avalado por la amplitud y variedad de su repertorio y por distinciones como el Primer lugar en la categoría júnior del 21 Certamen Internacional “Citta Di Castelfidardo” y el Primer premio en la categoría media del I Certamen de acordeón “Ciudad de Irun”.

Volviendo al terreno latinoamericano, el mismo día y en el mismo foro, a las 19:00 horas, el auditorio podrá disfrutar de la voz de Francisco Céspedes, cantautor de origen cubano que ha conseguido cultivar una prolífica carrera artística, la cual incluye tres exitosas producciones discográficas e incontables conciertos en diversos países latinoamericanos y europeos.

Por último, la presencia de la música internacional en el programa del 5° Festival de las Almas se completa con otras expresiones y manifestaciones, las cuales tendrán lugar, también, en la Alameda del Bicentenario. Así, el 28 de octubre, a las 11:00 horas, se presentará la música internacional del grupo Andante. Igualmente, el primero de noviembre, a las 17:00 horas, la alineación chilena Orbe expondrá su recopilación de música latinoamericana contemporánea; por su parte, a las 19:00 horas, el grupo cubano Buena Fe ofrecerá un recital de pop fusión.


* Boletín de prensa especial para la difusión del Festival de las Almas. Aparecido en diferentes medios a partir de la segunda quincena de octubre. Para ver el programa completo de esta celebración, consulta http://www.edomexico.gob.mx/portalgem/imc/pdfs/programaalmas07.pdf.

12 de octubre de 2007

Lugares para soñar




Por Margarita Hernández Martínez

¿Quién no sueña con vivir en una realidad distinta? Por naturaleza, los seres humanos experimentamos una constante inquietud por habitar otras épocas y lugares; otros sueños, pasiones y sensibilidades. No es casual, entonces, el nacimiento del teatro. Históricamente definido como las representaciones desarrolladas en el theatrón –palabra griega que significa “lugar para contemplar”–, el teatro era –y, pese a la distancia temporal, sigue siendo– una forma de reconocer y valorar las cualidades esenciales de la humanidad y fortalecer la base espiritual de cada pueblo. Para ello, recurre a una combinación de palabras, gestos, escenografía, música, luces y vestuario, a través de los cuales hace posible purgar las pasiones, viajar entre la risa y el llanto y recordar nuestra capacidad para existir, por unos instantes, en otras vidas. De este modo, acudir al teatro equivale a asomarse a una ventana que comunica con nuevos mundos.

En este contexto –pues también busca reflexionar, mediante una actividad tan humana como el arte, en torno a la naturaleza de hombres y mujeres–, la quinta edición del Festival de las Almas, organizado anualmente por el Instituto Mexiquense de Cultura, ofrece un amplio espectro de opciones teatrales para todas las edades y gustos: desde piezas infantiles hasta obras representativas del siglo XIX, pasando por una función de pantomima clásica.

Así, del 26 de octubre al 3 de noviembre, los paisajes de Valle de Bravo se convertirán en el escenario de aventuras, emociones y recuerdos. Entre esta gama de propuestas, vale la pena destacar una de las manifestaciones más jóvenes del oficio teatral, el performance –es decir, la exhibición artística no convencional que involucra cuatro aspectos básicos: el tiempo, el espacio, la presencia de los actores y la participación del público–, que cobrará vida, bajo el nombre de Raíces, el culto a la vida, el 29 de octubre a las 19:00 horas, en el Templo de Santa María. La representación, dirigida por Yazmín Tapia, correrá a cargo del Grupo Bambalinas, compañía teatral surgida en 1996 e integrada por actores, artistas plásticos, bailarines, músicos y dramaturgos, quienes prometen ofrecer un espectáculo armónico e interactivo, arraigado en la visión de la vida y la muerte propia de los pueblos indígenas del Estado de México.

De igual manera, sobresale la puesta en escena de ¡Aniversario! (dos piezas breves del teatro ruso), que se verificará el primero de noviembre a las 18:00 horas, en el Auditorio “Manuel Hinojosa” de la Escuela Primaria “Joaquín Arcadio Pagaza”. Como su título indica, esta obra teatral retoma algunos textos de Antón P. Chéjov; además, cuenta con la dirección del maestro Raúl Cáceres Carenzo, poeta yucateco afincado, desde hace más de veinte años, en territorio mexiquense.

En el terreno del teatro infantil, resalta la presentación de Trapos y Harapos, el 30 de octubre a las 12:00 horas, en el Jardín principal. En esta ocasión, el grupo Athosgarabatos referirá las peripecias de dos muchachos que, entre risas, tortas de pescado y partidos de futbol, recolectan los tiliches abandonados en los basureros y, mediante su imaginación, crean un mundo divertido. En el mismo lugar y horario, los pequeños espectadores podrán disfrutar Todos somos agua, el 27 de octubre, y La muerte sabe a azúcar (comparsas de calaveras y mojigangas), el 29 de octubre.

Pese a la diversidad de estas alternativas, la presencia del teatro en el 5° Festival de las Almas no se limita a la interacción entre las bambalinas, el escenario y el auditorio; también se propaga por otras expresiones de tesitura contemporánea. Así, del 27 de octubre al 2 de noviembre, a las 16:00 horas, la Casa Abierta proyectará un ciclo de cine compuesto por Dulces compañías, El jinete de la Divina Providencia, Entre Pancho Villa y una mujer desnuda, Sexo, pudor y lágrimas, Crónica de un desayuno y De la calle, todos ellos filmes mexicanos que toman como punto de partida en el paso del texto dramático al lenguaje cinematográfico.

La oferta teatral se completa con El milagro de las manos (27 de octubre, 17:00 horas, Centro Regional de Cultura de Valle de Bravo “Joaquín Arcadio Pagaza”); Timoteo el laudero (31 de octubre, 17:00 horas, Auditorio “Manuel Hinojosa”) y La doncella, el diablo y el molino (3 de noviembre, 17:00, Auditorio “Manuel Hinojosa”). Finalmente, el 30 de octubre, a las 16:00 horas, la explanada principal de Colorines acogerá el recital clásico de pantomima de Alfonso Virchez, mimo mexiquense que ha conseguido traspasar las fronteras nacionales gracias a su formación teatral, típica de la escuela de Marcel Marceau.

De este modo, el crisol teatral reunido alrededor del 5° Festival de las Almas constituye un ventanal hacia realidades alternas; una oportunidad para reunirnos y participar de la esencia humana y de los elementos que nos construyen como colectividad. En último término, la magia del teatro nos permite conocernos y comprendernos mejor a través de los sueños depositados en otras historias.



* Boletín de prensa especial para la difusión del Festival de las Almas. Aparecido en diferentes medios a partir de la segunda quincena de octubre. Para ver el programa completo de esta celebración, consulta http://www.edomexico.gob.mx/portalgem/imc/pdfs/programaalmas07.pdf.

3 de octubre de 2007

Brujería y fantásticas criaturas


Hace un par de meses escribimos acerca de la exposición Brujería: insólitos objetos y fantásticas criaturas (que, por cierto, está a un mes escaso de su cierre). Al parecer, la euforia todavía no se nos ha pasado… lo interesante es incorporar la cultura adquirida en los museos (comercial y todo, como siempre. Tampoco esperemos milagros) con nuestra vida cotidiana.

Así debería de ser (lo hemos dicho ya).



* Caricatura obtenida de Poder Edomex (http://poderedomex.com)

2 de octubre de 2007

El duro trabajo de vestirte de pordiosera




por José Antonio Romero Reyes

Las ciudades rara vez terminan siendo lo que se planeó. Toluca y su centro histórico –que existe, aún cuando carece de obras majestuosas y grandilocuentes: su única muestra, la Catedral, permanece inconclusa– conservan algo más que el desdeñoso comentario de Guillermo Prieto, quien afirmaba que en este lugar, que siempre olía a marrano, sólo se hacían buenos quesos y longanizas. En efecto, los tranquilos callejones de Toluca, esquivando los horrendos e improvisados edificios que albergan la burocracia de la ciudad, guardan un tono estrecho y provinciano, con casas de adobe o de estilo colonial, con hogares amontonados a la usanza de las vecindades. Usted, lector, puede vivir una de esas solitarias calles si camina desde Felipe Villanueva, entra a Plutarco González y llega a la Alameda. Esa calle deja imaginar cómo era nuestra urbe provinciana; en ella, también, nació, creció y vivió unos de nuestros más ilustres tolucenses: Enrique Carniado. Hoy, va dejando de existir.

Continuemos con el paseo. Hay otra Toluca que no está exenta de ironía: el núcleo urbano lleno de letreros que anuncian la renta o venta de casas que hace pocas décadas se soñaron mansiones, edificios que evidencian la falta de paciencia ante una ciudad que se anunciaba capital y no fue el negocio imaginado por los señores del dinero. Disimuladamente, –¡no vaya a ofender a nuestra provincianita!–, levante la vista y observe lo que sucede en avenidas como Juárez, Lerdo e Hidalgo. Lo que ve son proyectos abandonados, fábricas que dejaron de funcionar, oficinas vacías. Toluca no puede evitarlo: siempre será discreta.

Los años son ineludibles hasta para las ciudades, y en el rostro lozano de la bella han brotado hongos y cráteres: Toluca se llena de Oxxos y estacionamientos, muchos estacionamientos, excelente negocio. Dado que el centro está lleno y falta planeación, en Toluca hacer un estacionamiento equivale a derruir el edificio elegido por la veleidosa voluntad del ayuntamiento. De hecho, Toluca puede verse a través de la historia de sus estacionamientos: aquel parque que estaba hace más de una década frente a la Casa de Cultura y que aún luce sus ruinas; la plaza González Arratia, que funcionó como estacionamiento, oficinas y centro comercial. En resumen, los estacionamientos –como los Oxxos– obedecen a extrañas razones justificadas en un aparentemente bien intencionado afán de progreso, que reporta beneficios a una persona, sin respetar trascendencia histórica alguna. Qué más da si en la pared de enfrente está un mural de Diego Rivera o una obra artística de Leopoldo Flores. Si es mi pared, puedo hacer con ella lo que quiera, estas son las razones del buen burgués. ¿Qué me importa a mí si México pertenece a la UNESCO, si ha participado en todas sus convenciones y se ha comprometido a preservar, valorar y mantener los inmuebles históricos?

Tenemos un marco legal ideal. México, gracias a diversos acuerdos suscritos en 1954, 1970 y 1972, pertenece al Consejo Internacional de Museos, al Consejo Internacional de Monumentos y Sitios y al Centro Internacional de Estudios para la Conservación y Restauración de los Bienes Culturales, instancia intergubernamental que –se supone– recibe recursos del Estado para la protección del patrimonio cultural. Estos organismos dependientes de la UNESCO aspiran a resguardar cada edificio valioso aún en tiempos de guerra, a no importar, exportar, transferir o descuidar los sitios históricos. Pero dichos convenios sólo se aplican a alguna patria lejana de corrección moral. En la realidad, resulta más importante inaugurar un estacionamiento que atesorar una casa vieja, deshabitada, en la que, hace mucho tiempo, vivió un poeta.

Pese a todo, no podemos tildar de insensibles a los dueños del estacionamiento: tuvieron la gentileza de dejar un trozo de muro en el que se especifica que ahí nació y vivió Enrique Carniado. Eso sí, como la placa ya estaba un poco desgastada, los responsables de este negocio –ojalá hayan sido ellos– le dieron una retocadita con pintura de lo más comercial.

Resulta inevitable, al hablar de los tolucenses distinguidos, mentar a un tal Enrique Carniado, así que, adelantándome a los hechos, parafraseo el contenido del sitio de Internet del Gobierno del Estado de México (http://www.edomexico.com.mx/):

Nació en Toluca en diciembre de 1895. Estudió, entre 1913 y 1916, en el Instituto del Estado. Obtuvo el Premio Nacional de la Dirección de Bellas Artes con su poema “Quetzalcóatl”. Ganó el primer lugar de los Juegos Florales de Toluca con su “Canto a Hidalgo”. En junio de 1922, gracias a una beca de la Fundación Torres Adalid y el Gobierno del Estado, obtuvo su título de abogado. En 1923, fue Procurador General de Justicia en Morelos; en 1924, Secretario de la Comisión Nacional de Reclamaciones y, de 1925 a 1928, Director del Instituto Científico y Literario del Estado de México. En 1931, presidió la Junta Central de Conciliación y Arbitraje en el Distrito Federal, cuyo reglamento formuló. En 1948, asistió como observador a la Convención Internacional de Radiodifusión por Altas Frecuencias. En 1951, representó a México en el Congreso Interamericano de Carreteras. Escribió los poemarios Canicas, Alma párvula y Flama; las novelas Fauces de luz, Salamandra y Hitler en el Infierno, y los dramas El muchacho pajarero y Tres comedias blancas. Murió en 1957.

Y cabría agregar: su casa fue derribada. Sus ruinas funcionan como estacionamiento.


* Publicado originalmente en la plana cultural del mes de octubre.
* La imagen de Enrique Carniado corresponde a un óleo elaborado por Escamilla Guzmán, alojado en la Galería Universitaria.